00:00El pasado viernes 24 de abril no se dijo una frase más, se cruzó una línea peligrosa.
00:06Cuando una fuerza política afirma que ya controla el Ejecutivo, que avanza sobre el Legislativo
00:11y que solo le falta controlar el Poder Judicial, no están hablando de gobernabilidad, están
00:17anunciando la concentración total del poder en muy pocas manos. Justo se están convirtiendo
00:23en lo que critican. La lucha no debe ser por tener un control totalitario, debe ser por
00:30lograr una verdadera autonomía e independencia, por una justicia verdadera y garantizada del
00:36Poder Judicial. La historia reciente es clara. En Venezuela, Nicaragua, Hungría, no hubo un
00:43quiebre de un día. Hubo un proceso, se ganó en las urnas, se sometió al Parlamento, se
00:49presionó a los jueces y después la ley dejó de ser igual para todos. Eso tiene nombre,
00:56poder sin límites, poder absoluto. Y un poder sin límites deja de ser garantía de libertad
01:02cotidiana para todos. La gente empieza a callar por miedo, a medir lo que dice, a depender
01:09del favor del gobierno, a preguntarse si una denuncia, un empleo, un trámite, una investigación,
01:15una sentencia, serán decididos por la ley o por la conveniencia del poder. Costa Rica
01:20nació para otra cosa, para que nadie, por popular que sea, pueda quedarse con todas
01:26las llaves del Estado. Porque cuando una sola fuerza controla el gobierno, leyes y jueces,
01:32los derechos dejan de proteger a las personas y pasan a depender de la voluntad del poder
01:39quien es protegido y quien es perseguido. Esto no es una diferencia política más,
01:45es una advertencia histórica. Un país empieza a perder su libertad cuando escucha que alguien
01:50quiere tomar todos los poderes y lo deja pasar como si fuera una frase más.
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