Hay familias en Venezuela que no comen carne porque no pueden pagarla. Hay jubilados que reciben menos de un dólar al mes de pensión. Y sobre todo, hay millones de venezolanos que viven esperando. Porque desde el 3 de enero, cuando Estados Unidos irrumpió en Venezuela, se instaló una idea por encima de cualquier otra, que la economía iba a mejorar, que ahora sí iba a empezar a entrar dinero, que ahora sí ese dinero por fin iba a llegar a la gente.
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