00:00Amigos, allegados y personas solidarias, por ciento de personas que debieran estar entre nosotros, pero la tragedia ha dejado cicatrices
00:15profundas en los corazones de los familiares y de muchas familias dominicanas.
00:21Doscientas treinta y seis víctimas fatales, más de ciento ochenta personas heridas y un número considerable de huérfanos, provocando un
00:36impacto emocional que ha dejado a innumerables familias devastadas.
00:41Un hecho que por su magnitud ha conmocionado al pueblo dominicano, debido sobre todo a la negligencia y el dolor
00:54colectivo, entonces doble.
00:56Primero, el dolor provocado por la muerte de tantas personas de bien, y el segundo dolor, por la impotencia provocada,
01:07por la injusticia y la indiferencia de quienes deben administrar verdaderamente la justicia.
01:14El alcance de la tragedia, la cantidad de fallecidos, de familias afectadas y de huérfanos, ha provocado mucha indignación en
01:25el pueblo dominicano, porque no se ha hecho la justicia que se esperaba.
01:31Cuando la justicia es lenta, ineficiente o se dilata injustificadamente, se provoca indignación, impotencia, y se haría mucho, mucho bien
01:45a la sociedad y al mismo sistema judicial, si los jueces actúan apegados a la ley, y no se dilata
01:54este proceso que desespera y desanima.
01:58Porque cada día que pasa, sin hacerse justicia, genera más incertidumbre y desconfianza.
02:06Es imprescindible que como parte del proceso de sanación, impere la justicia, que se haga una investigación con rigor, que
02:18se asuma las responsabilidades necesarias, y que se tomen decisiones que permitan cerrar este doloroso capítulo.
02:28Solo así, podrá iniciarse verdaderamente un camino hacia la reparación del alma de muchas personas.
02:40Finalmente, estamos llamados a compartir la esperanza, el amor que encontramos en Cristo, el resucitado, el Dios de la vida,
02:50del amor y de la esperanza.
02:53Que así sea.
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