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  • hace 12 horas
Un brazo biónico simplificado.
Se trata del brazo protésico E-Redi, un prototipo desarrollado en la Universidad Autónoma de Guadalajara (México).
Su objetivo es ayudar a personas amputadas y a personas como Alberto Orozco, quien nació con meromelia, una rara afección congénita que provoca la ausencia parcial de una extremidad.
Financiado por el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología de Jalisco y la universidad, el proyecto está dirigido por el Dr. Erick Guzmán, quien se centró en reducir la complejidad que a menudo lleva a los pacientes a abandonar los dispositivos protésicos.
"Lo explicamos de esta manera. Un brazo que puede ser utilizado por cualquier persona a la que le falte una extremidad, ya sean amputados o personas con malformaciones congénitas, y lo que es más, el proceso de adaptación supera con creces al de otros brazos del mercado que requieren grandes componentes electrónicos para funcionar. Nuestro dispositivo E-Redi es tan sencillo que con un solo sensor muscular se pueden controlar diferentes niveles protésicos, lo que ayuda a garantizar que el dispositivo sea fácilmente adaptado y aceptado por nuestros futuros usuarios", explica el Dr. Guzmán.
Una parte integral del equipo del Dr. Guzmán es Jorge Velazco, el diseñador mecánico del brazo y el mejor amigo de Orozco desde hace mucho tiempo.
"Conocí a Kokelo (Jorge Velazco) en un curso de verano. Estábamos en uno. Él tenía diez años y yo unos trece, y me preguntó: ¿qué te pasó en el brazo? Y, bromeando, le dije que un tiburón me se lo había comido, y luego, al cabo de un rato, le conté la verdad", recuerda Orozco.

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