00:00Buenos días, he recibido tantas lecciones de Jaume Cladera que tengo que racionarlas.
00:04En la última comida con el ex conseller de turismo me escanció una de esas píldoras
00:08de sabiduría que prodiga.
00:10Estábamos disfrutando de un establecimiento junto al mar y Cladera comentó mirando a
00:15su alrededor, es mucho más difícil llevar un restaurante que un hotel.
00:19Me sorprendió esta conclusión del conseller de referencia que ni debió estar en el PP
00:24ni podría estar en el PSOE.
00:25Sobre todo, la comparación chocaba por tratarse de un hotelero acreditado, que podría sentirse
00:31obligado a resaltar la dificultad de su empeño, y porque un hotel equivale a un portaaviones
00:36frente al frágil velero de un restaurante aislado.
00:39Pero Cladera insistía, recordando la mayor facilidad hotelera para hacer previsiones a
00:44medio plazo, frente a la incertidumbre diaria en que se desenvuelve un restaurante.
00:49Incluso recurrió a su experiencia personal en el mundo de la restauración, hasta que
00:54acabé comprendiendo que no siempre es cuestión de tamaño.
00:57Lo macizo puede resultar más fácil de esculpir que lo ligero, y tal vez esta dificultad comparada
01:03que expone Cladera explica que el orgulloso imperio turístico de Balears no cuente con
01:09un solo restaurante con tres estrellas Michelin.
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