La guerra en Oriente Próximo ha alcanzado un nuevo y sangriento hito este miércoles tras la ejecución de lo que el ejército israelí describe como su "mayor ataque coordinado" contra el grupo chií Hizbulá desde que comenzó el conflicto en marzo. En una operación relámpago que duró apenas diez minutos, las fuerzas aéreas de Israel impactaron de forma simultánea más de 100 centros de mando y posiciones militares enemigas. Esta ofensiva masiva abarcó objetivos estratégicos en la capital, el Valle de la Bekaa y el sur del país, golpeando duramente infraestructuras de inteligencia, sedes operativas, lanzamisiles y activos de las fuerzas de élite Radwan.
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