00:00Hijos de la Atlántida. Licántropos en los Andes. Creepypasta 13.
00:06100 licántropos devorados en Pantiacoya. El aire en la selva era denso, pegajoso,
00:12cargado de humedad y tensión. Desde la espesura, Drex y Fabián observaban las pirámides de
00:18Pantiacoya, erguidas con majestad y rodeadas por escuadrones de devorados que patrullaban
00:23en formación, como si respondieran a una estrategia diseñada por una inteligencia superior.
00:29Drex sabía que avanzar sin apoyo era una sentencia de muerte. Sacó su teléfono y marcó,
00:35esperando que del otro lado Tatiana pudiera activar refuerzos desde Oricalco, Bogotá.
00:40¿Drex? ¿Estás bien? Preguntó María con urgencia al contestar.
00:45Vivos, por ahora, respondió Drex en voz baja. Escucha con atención. Estamos en las pirámides
00:52de Pantiacoya. Necesitamos refuerzos inmediatos. Dile a Tatiana que esta es la misión más importante
00:59de su carrera. Si logra traer todo lo que Oricalco tenga disponible, y frena lo que hay aquí,
01:05le aseguro que se convertirá en la próxima directora de Oricalco Colombia. Pero debe moverse ya. Hay una
01:12horda de devorados. No una docena. Cien, tal vez más. Una horda, Drex. ¿Cien? Dios mío. Respondió María,
01:23su voz quebrándose. Voy a avisarle de inmediato, pero, ¿no crees que ya has tentado demasiado a la
01:29muerte? Drex miró las pirámides, su rostro endurecido, los ojos atentos a cada sombra.
01:37María. Hay algo aquí. Algo que no debería existir. Los devorados están actuando con una
01:44disciplina imposible. No son animales, están obedeciendo. Y si esperamos demasiado, se nos
01:50escapará lo que sea que están protegiendo. Fabián y yo entraremos. Dile a Tatiana que no
01:57tarde. Hubo un breve silencio antes de que María respondiera, con una mezcla de rabia contenida y
02:03temor. Ten cuidado, Drex. No quiero tener que asistir a tu funeral. Otra vez. Tranquila,
02:11María. Solo asegúrate de que ella llegue a tiempo. Colgó. Luego miró a Fabián, que seguía escaneando
02:18el terreno con los ojos bien abiertos. Oricalco está en camino, dijo Drex. Pero mientras llegan,
02:25tenemos que movernos. Avanzaron a través de la vegetación espesa, silenciosos y agachados,
02:31usando cada sombra y cada rincón como cobertura. El olfato de los devorados podía delatarlos en
02:38segundos, y ambos lo sabían. Drex iba al frente, usando su instinto licántropo para evitar a los
02:45sentinelas que comenzaban a inquietarse, como si ya olieran algo que no encajaba.
02:50Cuando te diga, corres. No mires atrás. Te lanzas por la entrada, y ruega que no haya nada peor del
02:57otro
02:57lado, susurró Drex, señalando la base de la pirámide más grande. Muy bien. Corre. Fabián
03:05asintió y se lanzó a toda velocidad a través de la maleza. Se zambulló por la entrada de la
03:11excavación sin dudar, apenas tocando el suelo. El túnel de tierra amortiguó la caída,
03:17evitando lesiones graves. Drex cayó detrás de él con agilidad animal, aterrizando sin esfuerzo
03:23justo a su lado. No creo que se queden afuera esperando órdenes, murmuró Drex mientras avanzaba
03:30por el pasaje terroso. Será mejor que nos adentremos antes de que entren ellos también.
03:35La entrada conducía directamente a una cámara de piedra. Las paredes, extrañamente bien conservadas,
03:42estaban cubiertas de jeroglíficos. No eran mayas ni incas. Se asemejaban al estilo egipcio,
03:49pero no eran egipcios. Eran otra cosa. Ojalá las de Giza contaran algo como esto,
03:55dijo Fabián, con los ojos desbordados de asombro. ¿Alguien entenderá este idioma? Se parece al
04:02protoegipcio, pero es distinto. Si sobrevivimos, puedes pedir vacaciones y traducirlo tú mismo,
04:08gruñó Drex, avanzando sin mirar atrás. Ahora muévete. En un lugar como este,
04:15es fácil rastrear lo que no lleva siglos enterrado. El olfato de Drex los guió por
04:20corredores estrechos y húmedos que se adentraban en las entrañas de la pirámide. Los pasajes
04:26descendían cada vez más, y él podía sentir que se conectaban con las otras estructuras del complejo.
04:32Fabián, pese a estar en excelente forma física, jadeaba. Seguirle el paso a un licántropo era una
04:39hazaña. Ese olor. No es cualquiera, dijo Drex, deteniéndose en seco. Lo reconozco. Y no te va
04:47a gustar saber de quién es. ¿La sacerdotisa? ¿La de la que larre de niñas? Jade o con acento agudo
04:54Fabián. La misma que se me escapó en Cacupé. Las paredes parecían gemir bajo sus pasos. El aire
05:03se volvía más denso, cargado de una oscuridad viva que absorbía cualquier sonido. Solo quedaban
05:09sus respiraciones y el eco lejano de murmullos que se mezclaban con gruñidos guturales. Drex los
05:15entendía. No eran simples sonidos. Eran órdenes. Y ya los habían olido. Devorados al frente, susurró
05:24Drex. Ya saben que estamos aquí. Prepárate. Fabián se persignó con rapidez, murmurando una
05:31oración. Entonces se acabó la sutileza, respondió, con el rostro endurecido por la fe y el miedo.
05:38El pasillo desembocó en una vasta cámara subterránea, iluminada por antorchas que ardían
05:44con una llama antinatural, azulada y silenciosa. El calor que despedían no era físico, sino espiritual,
05:51como si quemaran las almas del lugar. Drex y Fabián se detuvieron al instante. En el centro de la
05:58cámara, rodeada por inscripciones antiguas y símbolos arcanos trazados con precisión ritual,
06:03se encontraba la sacerdotisa. La misma que Drex había enfrentado en Caacupé. Su presencia imponía,
06:11pero ahora era aún más inquietante. No estaba sola. Dos figuras encapuchadas susurraban a su lado en un
06:18idioma gutural, como si conjuraran algo que aún no debía despertar. A su alrededor, cinco devorados en
06:25forma de licántropos, más grandes y deformes que los habituales, custodiaban el círculo con una calma
06:31tensa, como si esperaran una señal. Drex no se molestó en ocultarse. «Nos volvemos a encontrar»,
06:38dijo, su voz resonando con ferocidad contenida. «Ya sabes que soy un perro bastante terco cuando
06:45tengo presa». La sacerdotisa giró lentamente la cabeza hacia él. Sus ojos, brillando con un fulgor
06:52enfermizo, lo recorrieron con una sonrisa torcida. «Así que el lobo de Caacupé vino a morir en
06:59Pantiacoya», respondió, con voz suave y venenosa. Pero antes de que pudieran decir una sola palabra
07:05más, los cinco devorados se lanzaron sobre ellos como bestias rabiosas, impulsados por una furia que
07:11no les pertenecía del todo, sino por la voluntad oscura de la sacerdotisa. Su carne corrompida palpitaba
07:19con una energía profana, y sus ojos ardían con un brillo antinatural, como si en su interior
07:24habitara algo que nunca debió existir. Drex reaccionó al instante. Su instinto licántropo
07:30estalló en una ráfaga de violencia precisa. Desembainó su chocuto con un solo giro de muñeca
07:36y bloqueó el primer ataque con un crujido metálico que vibró hasta sus huesos. Las garras del devorado
07:42rasparon la hoja como si fuera carne viva, lanzando chispas al contacto. Drex retrocedió,
07:49girando su cuerpo en un barrido amplio para cortar el aire y evitar quedar rodeado. Pero
07:55lo supo de inmediato, aquellos bastardos no eran devorados comunes. No, eran más rápidos.
08:02Sus músculos reventaban bajo la piel, hinchados por una magia profana. Cada zancada parecía
08:08ignorar la gravedad. Cada zarpazo llegaba medio segundo antes de lo lógico. Estaban protegidos,
08:15y empapados de la misma energía negra que irradiaba la bruja que los manipulaba.
08:20Fabián, atrás. Rugió Drex, esquivando una garra que habría decapitado a un humano.
08:26Están saturados con la misma magia que usa esa perra. Por eso son más fuertes, más jodidamente
08:33rápidos. Desde las sombras, la voz de la sacerdotisa surgió como un eco nauseabundo,
08:39sereno en medio del caos. Has aprendido rápido, lobo, susurró con una sonrisa que se sentía sin
08:46necesidad de verla. Eres mejor de lo que imaginaba. Por eso debes morir aquí. Bajo las fauces de mis
08:53hijos. Los cinco devorados cargaron como sabuesos desquiciados. Fabián retrocedió un paso, alzó su
09:01rosario con ambas manos y apretó los nudillos hasta volverlos blancos. Su voz emergió como un
09:07trueno, cargada de fe, rabia santa y determinación. Y salían los demonios de los que los poseían,
09:14clamando y diciendo, «Tú eres el Hijo de Dios». Y les reprendió y no les dejó hablar,
09:20porque sabían que él era el Mesías. Lucas, capítulo cuarto, versículo cuadragésimo primero.
09:26Gritó con furia. El rosario emanó en una ráfaga de luz sacra que azotó el aire como una ola de
09:33fuego
09:33divino. La energía barrió la cámara con un resplandor cegador. Los devorados gritaron con
09:40un chillido seco, como si su carne se desgarrara desde dentro. Algunos cayeron, convulsionando
09:46brevemente como perros electrocutados, pero se levantaron de inmediato, goteando un vapor negro
09:52de sus heridas. Solo uno cayó de rodillas, y Drex lo remató con una estocada brutal que le arrancó
09:58media cabeza. La sangre negra lo salpicó, espesa como alquitrán, caliente como lava. No se detuvo.
10:08Los otros cuatro se abalanzaron sobre él, uno por el flanco, dos de frente, otro desde arriba,
10:14usando los salientes de piedra como plataforma. Drex giró sobre su eje, disparó a quemarropa en la boca
10:21del que atacaba por la izquierda, y con su otro brazo, cortó con el chocuto al que tenía de
10:26frente, rebanándolo del hombro a la cadera, dejando los intestinos colgando como serpientes negras.
10:33Pero el que venía desde arriba cayó con todo el peso y lo derribó, clavando sus garras en los
10:38hombros del cazador. Lo inmovilizó, jadeante, babeando con un hambre que hablaba del vacío donde
10:44alguna vez hubo conciencia. Fabián, sin dejar de orar, se acercó con decisión. Su rosario volvió
10:51a arder en un fulgor sagrado y, al alzarlo, estalló una nueva onda de energía divina que
10:57lanzó por los aires al devorado que casi arrancaba el cuello de Drex. El impacto retumbó como un trueno
11:03sagrado. Porque, por el poder de Dios, los demonios salían por entre las multitudes, gritando.
11:10Hechos, capítulo octavo, versículo séptimo. A lo lejos, la sacerdotisa desaparecía por un
11:18pasaje oculto flanqueada por los encapuchados, arrastrando una maleta que ocultaba un objeto
11:23brillante. Drex intentó disparar, pero la energía de Fabián aún lo quemaba por dentro, paralizándolo.
11:31Maldita sea, Fabián, gruñó, rodando por el suelo. Esa mierda sigue quemando. Fabián corrió hacia él,
11:39lo ayudó a incorporarse a pesar de los estragos de la magia santa.
11:44—Tenemos que salir de aquí —gritó Drex, cojeando hacia el túnel, escupiendo sangre.
11:50—No podemos dejar que esa perra se escape otra vez.
11:53—Lo sé —respondió Fabián, mirando al último devorado, que aún se mantenía en pie,
11:59alimentándose del corazón de los caídos.
12:01La criatura rugió, su cuerpo inflado por la magia absorbida. Ahora estaba más fuerte. Más rápido. Más
12:10consciente. Sin pensarlo dos veces, Drex y Fabián corrieron de regreso al túnel por donde habían
12:16llegado. El devorado, fortalecido con las bendiciones robadas, los persiguió. Drex apenas recuperaba
12:24movilidad en los hombros. Fabián estaba agotado. El túnel los engulló como una garganta húmeda y
12:31oscura, mientras los gruñidos de los otros dos devorados aún resonaban detrás de ellos.
12:36—¿Algún plan para los cien devorados que nos esperan afuera? —gritó Fabián, jadeando.
12:42—Confiemos en que la sacerdotisa los haya movido en su escape, o en que Tatiana ya esté aquí —replicó Drex.
12:49Al salir a la superficie, vieron a la sacerdotisa y los encapuchados huir con la maleta en las manos.
12:56—Se están escapando —gruñó Fabián, la voz cargada de rabia contenida.
13:01—¿Y los devorados? Drex escupió sangre al suelo, los ojos encendidos con un dorado feroz.
13:08—Esta vez no te vas a escapar —murmuró, avanzando con la furia de quien ya no teme morir.
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