Las excavadoras comenzaron este domingo a retirar los escombros en un suburbio al sur de Beirut tras una nueva oleada de bombardeos israelíes que destruyó y dañó decenas de edificios en la capital del Líbano. Los ataques se produjeron el mismo día en que Israel intensificó su ofensiva contra su vecino del norte en medio de la escalada del conflicto en Oriente Medio.
La ofensiva israelí se produce después de que el grupo militante libanés Hezbolá lanzara varios cohetes contra territorio israelí tras el asesinato del líder supremo de Irán, Ali Khamenei, ocurrido al inicio de la guerra regional.
Según los últimos balances, los ataques israelíes han causado la muerte de al menos 826 personas en Líbano desde el 2 de marzo, fecha en la que se reavivaron los enfrentamientos entre Hezbolá e Israel. Entre las víctimas se encuentran 106 niños y 65 mujeres.
El impacto humanitario del conflicto es cada vez mayor. En apenas diez días, más de 800.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en todo el país, según datos de organizaciones humanitarias.
El Consejo Noruego para los Refugiados alertó de que esta cifra equivale aproximadamente a una de cada siete personas en Líbano, lo que refleja la gravedad de una crisis que continúa agravándose mientras persisten los ataques y la inseguridad en la región.
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