La guerra iniciada el pasado 28 de febrero ha entrado en una fase crítica tras los recientes ataques iraníes contra la infraestructura energética de sus vecinos, elevando el precio del crudo Brent por encima de los 100 dólares por barril. En las últimas horas, la ofensiva se ha centrado en Baréin y Omán, donde instalaciones vitales para el mercado global de hidrocarburos han sido alcanzadas por proyectiles y drones de la República Islámica.
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