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  • hace 2 minutos
La biodiversidad en la Comunidad de Madrid ha sufrido un revés inesperado tras el hallazgo del cadáver de un ejemplar de lince ibérico en el municipio de San Fernando de Henares. El animal, un macho adulto, fue localizado el pasado viernes en el margen de la carretera M-203, presentando lesiones externas que apuntaban desde el primer momento a un impacto fatal contra un vehículo.
El descubrimiento se produjo gracias a la colaboración de un ciudadano, quien alertó a la Guardia Civil tras divisar al felino tendido en la cuneta. De inmediato, efectivos del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) y agentes forestales de la Comunidad de Madrid se desplazaron al punto kilométrico indicado para realizar una inspección ocular y proceder al levantamiento del cuerpo bajo una estricta cadena de custodia.
Los restos fueron trasladados al Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) de la región, donde los expertos veterinarios realizaron la necropsia pertinente. Los resultados finales han sido concluyentes: el lince falleció debido a diversos traumatismos y heridas internas compatibles con un atropello.
Lo que más ha sorprendido a los investigadores es la asombrosa trayectoria del animal. Gracias a que el ejemplar portaba un chip de identificación, se pudo constatar que se trataba de un macho de entre 8 y 9 años que se había desplazado desde la Comunidad Valenciana hasta Madrid. Este periplo, que supone cruzar gran parte de la península sorteando infraestructuras y zonas urbanas, se realizó de forma totalmente anónima para las autoridades madrileñas.
Fuentes de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior han sido tajantes al respecto, señalando que "no se tenía constancia" de la presencia de este lince en la región hasta que fue encontrado muerto en la vía pública.
Este trágico suceso pone de relevancia los peligros de la dispersión natural de la especie. Sin embargo, la administración regional ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad respecto a los programas de reintroducción controlada. En este sentido, han confirmado "el buen estado" de Uraclio, otro ejemplar macho de dos años y medio que habita en Madrid desde el pasado agosto. A diferencia del lince fallecido, Uraclio procede de Guadalajara y está monitorizado permanentemente mediante un collar de seguimiento, lo que permite a los técnicos de la Dirección General de Biodiversidad asegurar su bienestar y seguridad.

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