Jornada de tormenta, visibilidad mínima y acumulaciones históricas de nieve en Olympic Valley. Ese fue el escenario en el que un esquiador quedó completamente sepultado en nieve profunda en la estación californiana de Palisades Tahoe. No fue una avalancha ni un accidente en un tree well, sino un caso de inmersión en nieve, un riesgo silencioso cuando el polvo es excesivo.
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