"¿Alguien se ha dado cuenta de que esta niña está leyendo?", le dijo el abuelo de Elvira Mínguez a la actriz cuando tenía cinco años. Su pasión siempre fue la lectura y no perdonaba su cita semanal con el bibliobús que hacía parada en su barrio de Valladolid. "Iba con mi carnet, que era lo más valioso que tenía, y le elegía dos libros. Uno me lo leía corriendo en un banco o en el suelo y el otro me lo llevaba a casa. Nosotros vivíamos en un barrio muy humilde, donde las ventanas al mundo no eran muy grandes y esas lecturas me permitían volar".Esa era su verdadera vocación, porque lo de la actuación fue algo circunstancial. "Yo no siento esa devoción que tienen los actores. Para mí es un oficio y me iré de la misma manera que entré en la profesión: despacito y sin decir nada". Lo que sí le identifica es haber sido "juerguista, vividora y alegre". De hecho, le ha contado a Mara Torres que hace relativamente poco tuvo una gran revelación que quiso compartir con su hijo: "Tuve la certeza que el único sentido que tiene la vida es disfrutarla, que el resto son patochadas. Así que me senté delante de él y le dije que venimos aquí de rebote y la única misión que tenemos es disfrutar y reírnos".
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