00:00Iba a perder el útero con 38 años y acabó embarazada. En 2020, Cristina tenía 34 años
00:05y empezó a buscar un niño. Los meses pasaban, el embarazo no llegaba, pero las pruebas médicas
00:10decían que todo estaba bien. Finalmente, llegó un diagnóstico que fue frustrante para ella,
00:15esterilidad de origen desconocido. Nada explicaba por qué no llegaba el embarazo. Por eso,
00:19dos años después, decidió buscar alternativas en otro lugar. Y por primera vez, alguien
00:23quiso buscar una causa real. Y allí apareció la respuesta. Endometriosis y un mioma justo
00:27donde veía implantarse el embrión. Pero lo que parecía al final solo fue el principio.
00:30En una revisión, detectaron un quiste. En marzo de 2023, entró un quirófano. Había cáncer.
00:35Le quitaron un ovario y una trompa. Y con ello, llegó la recomendación médica estándar.
00:39Histerectomía. Extirpar el útero. Cerrar para siempre la posibilidad de la maternidad.
00:44Pero su médico planteó otra opción. Una terapia más conservadora, con una vigilancia extrema.
00:49Una menopausia química inducida por un farmaco hormonal. Sofocos, insomnios y controles cada
00:53tres meses. Si algo hubiese empeorado, se le hubiese hecho una cirugía inmediata.
00:57Pero por suerte, no empeoró y el cáncer remitió. Le retiraron la medicación y volvió la regla.
01:01Y en la primera población, se quedó embarazada. Así, en diciembre, nació Cecilia.
01:05Hoy, Cristina está otra vez embarazada. Su historia no va solo de fertilidad. Va de
01:10diagnóstico, de vigilancia, de riesgo calculado y de no renunciar antes de tiempo.
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