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  • hace 4 minutos
El Palacio de Cibeles se ha convertido en el escenario de la crisis política más profunda de Vox desde que desembarcara en el Ayuntamiento de Madrid en 2019. Lo que comenzó como una discrepancia interna ha escalado hasta convertirse en una rebelión abierta liderada por su portavoz municipal, Javier Ortega Smith, quien este martes acude al Pleno rodeado de una tormenta de sanciones que amenaza con dinamitar el grupo municipal.
La cúpula nacional de Vox, encabezada por el secretario general Ignacio Garriga, ha intentado descabezar la portavocía de Ortega Smith mediante la suspensión de militancia cautelar del propio Ortega y de sus concejales afines, Ignacio Ansaldo y Carla Toscano. El motivo: haber desacatado la orden del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de ceder el testigo a la edil Arantxa Cabello.
Sin embargo, Ortega Smith —afiliado número seis de la formación— se mantiene firme en su despacho de la calle Mayor. El portavoz ha calificado este movimiento como una "purga" orquestada por un "grupo de personas que lleva tiempo obsesionado con eliminar y empujar a que se marchen" a todos aquellos con "notoriedad" y "personalidad en sus opiniones" que se niegan a ser una "mera coreografía de las decisiones que se toman". En un desafío directo a la dirección, ha advertido que no se debe "confundir la disciplina con la sumisión a ciegas".
La fractura en el Ayuntamiento es total. Por un lado, el bloque de Ortega Smith cuenta con el respaldo de Ignacio Ansaldo —afiliado número uno del partido— y Carla Toscano, quien asegura haber sido inhabilitada por no "apoyar la destitución injusta e ilegal de Javier Ortega como portavoz". Toscano ha defendido su postura alegando que no podría respetarse a sí misma si fuera "cómplice de una injusticia".
Frente a ellos, Arantxa Cabello y Fernando Martínez Vidal se mantienen alineados con la estrategia nacional. La tensión ha llegado al punto de que ambos concejales han solicitado que las votaciones en el Pleno sean a mano alzada para evidenciar su distancia con Ortega, acompañando su petición de un escrito "muy acalorado" contra el actual portavoz.
A pesar de la gravedad de la situación en la capital, el líder nacional de Vox, Santiago Abascal, ha tratado de restar importancia al choque. Al ser preguntado por su antigua mano derecha, Abascal sentenció que la portavocía en un consistorio es la "última" de sus "preocupaciones porque no es una preocupación de los españoles".
Por su parte, Ortega Smith ha ironizado sobre su futuro, consciente de que el siguiente paso podría ser su expulsión definitiva: "Me han echado de muchos cargos y el siguiente paso será echarme del partido como afiliado. O incluso del padrón municipal". Pese a las "amenazas" de ser tachado de "traidor", el portavoz insiste en que su lealtad es hacia el proyecto original y no hacia los "personalismos".
Mientras el Comité de Garantías del partido decide el futuro de los rebeldes, los servicios jurídicos del Ayuntamiento ya evalúan el impacto de contar con concejales no adscritos en la cámara, un escenario que parece inevitable si la dirección nacional consuma el expediente de expulsión.

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00:00Mire, aquí está. Esto que ven ustedes es el carné de Vox.
00:06Aquí pone, Vox habla, es que antes teníamos ese lema, habla.
00:10Javier Ortega Smith Molina, 01-2014, era esa época en la que no teníamos cargos institucionales,
00:21durante cinco años recorríamos España con nuestro coche particular,
00:25por supuesto no había sueldos, no había beneficios, o sea,
00:27una época que muchos de los que ahora nos critican no tienen ni por asomo idea de lo duro que
00:33fue aquello,
00:34que nos dejamos el tiempo y el dinero en levantar este proyecto.
00:38Enero del 2014, número 0006.
00:44Ya sé yo que algunos van a decir, es que a partir del 5 no soy fundador.
00:48Bueno, pues entonces no soy fundador.
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