00:09¡Hilario! ¡Qué suerte que lo encuentro, viejo!
00:11¡Vivo! ¡Lo encuentro vivo!
00:13Sí, escúcheme. Usted dice que Quiroga se mató en este hospital,
00:16pero no explica cómo consiguió el cianuro.
00:20¿Y qué quiere? ¿Sabe una cosa?
00:24Quiroga no estaba solo cuando se llamas hijo.
00:27¿Y con quién estaba?
00:29No le voy a dar detalles.
00:30Usted es un tipo que se quiere matar, yo no voy a contribuir a que...
00:34Bueno, macanudo. Cuénteme y yo le juro que no me mato.
00:39Bueno, estamos hablando de Horacio Quiroga, no de cualquiera.
00:43El cuentista más importante de la lengua de su época.
00:46Un tipo que había leído a Kipling, había leído a Poe, a Mopassant.
00:49Un tipo que había inventado un ámbito, ¿no?
00:52¿Cómo se mató? Quiero saber cómo se mató.
00:55Bueno, a Quiroga en el verano del 37 le detectaron, le diagnosticaron un cáncer de próstata terminal.
01:04Estaba acá, en la clínica.
01:06Andando por el hospital, en el subsuelo, descubre que había un paciente que lo tenía en medio escondido.
01:11Un tipo monstruoso, tenía evidentemente una enfermedad degenerativa que la apariencia era muy repulsiva.
01:17Quiroga se acerca al tipo, charla con él, se comunica y plantea que se lo lleven a su habitación, que
01:23esté en la habitación con él.
01:24Ese tipo, que se llamaba Vicente Batisteza, estuvo con Quiroga en todos esos últimos momentos, incluso en el momento que
01:32él se suicida.
01:33Lo acompañó.
01:34Ahí lo tiene, ve.
01:35¿Usted quiere ser mi amigo?
01:36¿Usted me quiere acompañar?
01:37Me tiene que conseguir el cianuro.
01:40No, de ninguna manera.
01:42No, de ninguna manera.
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