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  • 10 hours ago
Durante la hambruna, Aldea del Fresno fue testigo de un misterioso vendedor de granos. Cuando el viejo mendigo advirtió a la familia Ríos sobre la compra de arroz, cundió el pánico. La joven Carolina Ríos, al ver cómo los aldeanos que compraron caían uno tras otro, tras sospechas e indagaciones, descubrió que la verdadera maldición no era sobrenatural, sino la codicia y el castigo de los pecados humanos. La lección era
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