Un espectáculo deslumbrante de baile y expresión, un derroche de ritmo, creatividad y estética. Una celebración vibrante y contagiosa del alma diversa y abierta de América: como nación, como continente, como oportunidad, como inclusión, como idea. Un tributo a la cultura puertorriqueña, con cañas de azúcar, ancianos jugando al dominó y jíbaros con sus sencillas pavas en la cabeza. Con Toñita, la propietaria de uno de los bares más emblemáticos de Brooklyn, un punto de encuentro para emigrantes. Con su "Casita" e incluso una boda real. Benito Antonio Ramírez Ocasio, más conocido como Bad Bunny, puso en pie este domingo un homenaje que reivindicó a millones de latinoamericanos. Con un show cantado íntegramente en español, interpretando sus mayores éxitos y acompañado de cientos de colaboradores y dos superestrellas: Lady Gaga y Ricky Martin. Un grito de unidad que, una vez más, ha provocado la furia del presidente de Estados Unidos.
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