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  • hace 2 días
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00:00En el Día Mundial contra el Cáncer, les presentamos a Pamela Arguedas, es una mujer que desde hace 12 años lucha contra el cáncer, una batalla física y emocional en la que la gratitud y el apego estricto a su tratamiento le han permitido mantener la esperanza y vivir un día a la vez.
00:19Su historia es de la mujer que aprendió a convivir con una enfermedad que llegó a cambiarle la vida. Tenía tan solo 21 años cuando fue diagnosticada con el linfoma de Hodgkin. En ese momento iniciaba su vida laboral y académica sin imaginar que el cansancio extremo, la debilidad y los ganglios inflamados serían parte de las primeras señales en un proceso largo y doloroso.
00:43Tras recibir la noticia enfrentó varios protocolos de quimioterapia que aunque inicialmente dieron resultado no lograron evitar que la enfermedad regresara en repetidas ocasiones.
00:54Los tratamientos se volvieron cada vez más agresivos con hospitalizaciones, radioterapia y la imposibilidad de realizar un trasplante de médula osa.
01:03En medio de este proceso Pamela vivió una pérdida profunda al quedar embarazada y perder a su bebé, una experiencia que marcó aún más su camino.
01:11Primero agradecida con Dios y con todas las cosas que han pasado porque por medio de esto yo he podido ayudar a mucha gente y he podido creer en que la gratitud es lo más importante, pase lo que pase.
01:26Gracias a los profesionales que he tomado en mi camino que han sido ángeles para mí y ha sido demasiado, demasiado lindo encontrar en una enfermedad, verdad, la manera de agradecer y de creer en Dios y de todo lo que puede pasar uno por esto.
01:46A pesar de todo, la vida la volvió a sorprender. En el 2020 nació su hijo Daniel, hoy de 5 años y se convirtió en su mayor motivación.
01:56Actualmente en tratamiento con inmunoterapia y bajo control médico agradecida por su familia y el acompañamiento de la Caja Costarricense del Seguro Social.
02:06Pamela asegura que no piensa a largo plazo y que enfrenta cada día con gratitud, convencida de que la actitud con la que se vive la enfermedad puede hacer la diferencia.