Terremoto demoscópico a las puertas del 8-F. Aragón se enfrenta a una posible reconfiguración de sus equilibrios de poder con más de 600.000 ciudadanos situados, según las últimas proyecciones, en la órbita de un cambio de bando. Este flujo de votos, que partiría desde las filas socialistas hacia el bloque formado por el PP y Vox, no solo pone en jaque la resistencia de Pilar Alegría, sino que amenaza con consolidar una mayoría conservadora que dejaría al PSOE sin margen de maniobra en la región.
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