Durante una misa en Tubarão, en el estado de Santa Catarina, Brasil, un abuelo recibió la devastadora noticia del fallecimiento de su nieto y, profundamente afectado, se acercó al altar en busca de consuelo. El sacerdote Carlos Henrique interrumpió la ceremonia y lo abrazó en silencio, un gesto de humanidad que emocionó a todos los presentes.
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