El grave accidente de tren ocurrido en Adamuz (Córdoba) ha causado al menos 41 fallecidos y 39 heridos, 13 de ellos ingresados en la UCI, según el último balance oficial. Más allá de las cifras, la tragedia ha dejado profundas historias humanas que reflejan el impacto del siniestro en decenas de familias.
Entre los casos más conmovedores se encuentra el de una niña de seis años que se ha convertido en la única superviviente de su familia tras el choque ferroviario. También ha fallecido el joven de 28 años que conducía uno de los trenes implicados, que murió en el acto. Además, el padre de un jugador del Getafe figura entre las personas desaparecidas, mientras continúan las labores de identificación y búsqueda.
A estas historias se suma la de Ana, una de las supervivientes que viajaba en el tren Iryo descarrilado. Aunque logró salir con vida, su hermana, embarazada, permanece en la UCI, y su perro Boro continúa desaparecido. Ana ha lanzado un llamamiento público para localizar al animal, que habría huido del lugar del accidente sin aparentes heridas.
"Si no puedo hacer nada por ella, al menos que pueda encontrar a Boro", ha pedido la joven, que considera al perro un miembro más de su familia tras siete años viviendo juntos. La tragedia de Adamuz sigue dejando huellas imborrables.
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