La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ha anunciado este lunes la disolución de la Cámara Baja del Parlamento, una decisión que se hará efectiva a partir del próximo viernes y que abrirá el camino a la convocatoria de elecciones generales anticipadas el 8 de febrero. La noticia, que ya había sido adelantada por dirigentes políticos y por los principales medios de comunicación del país, marca un momento clave en la actual legislatura japonesa.
Durante una rueda de prensa celebrada en Tokio, Takaichi calificó la medida como una “decisión muy difícil”, subrayando la importancia del momento político que atraviesa Japón. La mandataria reconoció además que su propio futuro como primera ministra está en juego con esta convocatoria electoral, ya que los comicios servirán para medir el respaldo ciudadano a su gestión y a las reformas impulsadas por su Gobierno.
La disolución de la Cámara Baja es una herramienta habitual en la política japonesa para desbloquear situaciones de desgaste parlamentario o buscar un nuevo mandato con mayor legitimidad. En este contexto, las elecciones generales anticipadas se presentan como una cita decisiva tanto para el Ejecutivo como para la oposición.
Analistas políticos señalan que la campaña electoral girará en torno a la economía, la estabilidad política y el liderazgo de Sanae Takaichi. El resultado del 8 de febrero será clave para definir el rumbo político de Japón en los próximos años.
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