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El testimonio de Leticia Sánchez, abogada tseltal, revela cómo la venta de niñas y los matrimonios forzados persisten en Chiapas bajo el argumento de “usos y costumbres”, mientras el estado lidera las cifras de maternidad infantil en México.

#chiapas #matrimonios #niñas

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00:00Mi papá me vendió por 20 mil pesos. La frase no busca provocar, sino nombrar una realidad
00:05que durante décadas ha permanecido normalizada en comunidades indígenas de Chiapas. Leticia
00:11Sánchez, abogada txeltal y defensora de los derechos de las mujeres, revive su propia
00:15historia al conocer el caso reciente de una niña de 13 años ingresada al Hospital de
00:20las Culturas con un embarazo de alto riesgo. Un episodio más que expone la violencia estructural
00:26que enfrentan miles de niñas en el estado. Para Leticia, este no es un hecho aislado,
00:31es parte de una práctica que se disfraza de usos y costumbres, pero que en realidad encubre
00:36la venta de niñas, sus matrimonios forzados y el control del cuerpo femenino. Ella lo vivió
00:41a los 15 años, cuando su padre pactó su matrimonio a cambio de dinero, sin importar sus deseos
00:47ni su derecho a decidir. No es tradición, es violencia, afirma con firmeza.
00:51Chiapas encabeza las cifras nacionales de maternidad infantil. Casos documentados por
00:56la Secretaría de Salud revelan niñas de 10, 11 y 12 años convertidas en madres, con
01:02parejas que les duplican o triplican la edad. Detrás de estos números hay historias de
01:06abuso, pobreza, alcoholismo y abandono institucional, factores que, según Leticia, perpetúan la idea
01:13de que las mujeres indígenas son mercancía. Desde pequeñas, muchas niñas crecen con la
01:18certeza de que su destino es servir, callar y obedecer. El acceso a la educación es limitado
01:23y, cuando existe, suele truncarse por matrimonios e impuestos. Leticia logró romper ese ciclo
01:29a costa de violencia, estigmatización y años de trabajo precario. Fue empleada del hogar,
01:34cuidadora y trabajadora informal mientras estudiaba Derecho, con el objetivo de tener herramientas
01:39para defender a otras mujeres. Hoy, mientras cursa una maestría y regresa a su comunidad para
01:45compartir conocimientos, sabe que su voz incomoda. Hablar de derechos humanos, de salud y de
01:50libertad femenina sigue siendo visto como una amenaza. Aún así, insiste, el problema
01:56no es cultural, es estructural. La falta de políticas públicas, la omisión del Estado
02:01y la normalización de estas prácticas mantiene a las niñas en riesgo. Leticia no mira atrás,
02:07su historia es un recordatorio de que el silencio también es violencia y que nombrar estas prácticas
02:11es el primer paso para erradicarlas.
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