Las ráfagas furiosas que azotaron a Caleta Olivia el lunes 17 de noviembre dejaron a la vista la vulnerabilidad de la costa santacruceña frente a eventos climáticos extremos. Un temporal súbito y devastador golpeó el litoral con vientos cercanos a los 150 km/h, generando daños significativos y el hundimiento de tres embarcaciones artesanales de la Flota Amarilla —Yakisa, Barracuda y Alborada— en el puerto de Caleta Paula.
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