00:00Estrategia Educativa presenta
00:21Es cierto, siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso, pero ¿por qué afirman
00:47ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos
00:54o embotarlos, y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en
01:02la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco entonces?
01:09Entonces, escuchen y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento
01:17mi historia. Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez,
01:26pero una vez concebida me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito, ni tampoco
01:35estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó.
01:43Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. Sí, eso fue. Tenía un ojo semejante
01:51al de un buitre. Un ojo celeste y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí, se
01:59me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo
02:08y librarme de aquel ojo para siempre. Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco,
02:18pero los locos no saben nada. En cambio, si hubieran podido verme, si hubieran podido ver
02:26con qué habilidad procedí. Con qué cuidado, con qué previsión, con qué disimulo me puse
02:33a la obra. Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las
02:41noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría. Oh, tan
02:50suavemente. Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza,
02:58levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz,
03:07y tras ella pasaba la cabeza. Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuán astutamente
03:14pasaba la cabeza. La movía lentamente, muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño
03:25del viejo. Me llevaba una hora entera a introducir completamente la cabeza por la abertura de la
03:33puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo?
03:43Y entonces, cuando tenía la cabeza completamente dentro del cuarto, abría la linterna cautelosamente.
03:52Oh, tan cautelosamente. Sí, cautelosamente iba abriendo la linterna, pues crujía en las
04:01pizagras. La iba abriendo lo suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el ojo de buitre.
04:09Y esto lo hice durante siete largas noches. Cada noche, a las doce. Pero siempre encontré el ojo
04:18cerrado, y por eso me era imposible cumplir mi obra, porque no era el viejo quien me irritaba,
04:25sino el mal de ojo. Y por la mañana, apenas iniciado el día, entraba sin miedo en su habitación y le
04:34hablaba resueltamente, llamándole por su nombre con voz cordial y preguntándole cómo había pasado la
04:42noche. Ya ven ustedes que tendría que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las
04:50noches, justamente a las doce, iba yo a mirarle mientras dormía. Al llegar la octava noche, procedí
04:59con mayor cautela que de costumbre al abrir la puerta. El minutero de un reloj se mueve con más
05:06rapidez de lo que se movía mi mano. Jamás, antes de aquella noche, había sentido el alcance de mis
05:14facultades de mi sagacidad. Apenas lograba contener mi impresión de triunfo. Pensar que estaba ahí,
05:22abriendo poco a poco la puerta, y que él ni siquiera soñaba con mis secretas intenciones o pensamientos.
05:31Me reí entre dientes ante esta idea, y quizá me oyó, porque le sentí moverse repentinamente en la
05:38cama, como si se sobresaltara. Ustedes pensarán que me eché hacia atrás, pero no. Su cuarto estaba tan
05:48negro como la pez, ya que el viejo cerraba completamente las persianas por miedo a los
05:55ladrones. Yo sabía que le era imposible distinguir la abertura de la puerta, y seguí empujando, suavemente,
06:03suavemente. Había ya pasado la cabeza, y me disponía a abrir la linterna cuando mi pulgar resbaló en el
06:14cierre metálico, y el viejo se enderezó en el lecho gritando. ¿Quién está ahí? Permanecí inmóvil, sin decir
06:23palabra. Durante una hora entera no oí ni un solo músculo, y en todo ese tiempo no lo oí que volviera
06:32atenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando, tal como yo lo había hecho, noche tras noche, mientras
06:42escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anunciaba la muerte. Oí de pronto un leve quejido, y supe que era
06:52el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena, o no. Era el ahogado sonido que brota del fondo
07:01del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas veces, justamente a las doce,
07:10cuando el mundo entero dormía, surgió de mi pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me
07:17enloquecían. Repito que lo conocía bien. Comprendí lo que estaba sintiendo el viejo, y le tuve lástima,
07:25aunque me reía en el fondo de mi corazón. Comprendí que había estado despierto desde el primer leve ruido
07:33cuando se movió en la cama. Había tratado de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo.
07:42Pensaba, no es más que el viento en la chimenea, o un grillo que chirrió una sola vez.
07:47Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano. Todo era
07:57en vano. Porque la muerte se había aproximado a él, deslizándose furtiva, envolvía a su víctima.
08:06Y la fúnebre influencia de aquella sombra imperceptible era lo que le movía a sentir.
08:12Aunque no podía verla ni oírla, a sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habitación.
08:20Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin oír que volviera a acostarse,
08:28resolví abrir una pequeña, una pequeñísima ranura en la linterna. Así lo hice. No pueden
08:36imaginarse ustedes con qué cuidado. Con qué inmenso cuidado. Hasta que un fino rayo de luz,
08:44semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre.
08:49Estaba abierto, abierto de par en par, y yo empecé a enfurecerme mientras le miraba.
09:00Le vi con toda claridad, de un azul apagado, con aquella horrible tela que melaba hasta el tuétano.
09:08Pero no podía ver nada de la cara o del cuerpo del viejo, pues, como movido por un instinto,
09:14había orientado el haz de la luz exactamente hacia el punto maldito.
09:21¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es solo una excesiva agudeza de los sentidos?
09:30En aquel momento, llegó a mis oídos un resonar apagado y pesuroso,
09:35como el que podría ser un reloj envuelto en algodón.
09:38Aquel sonido también me era familiar, era el latir del corazón del viejo.
09:46Aumentó más mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado.
09:54Pero incluso entonces, me contuve y seguí callado.
09:59Apenas si respiraba, sostenía la linterna de modo que no se moviera,
10:03tratando de mantener con toda la firmeza posible el haz de luz sobre el ojo.
10:10Entre tanto, el infernal latir del corazón iba a un aumento.
10:15Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte, momento a momento.
10:22El espanto del viejo tenía que ser terrible.
10:27Cada vez más fuerte, más fuerte.
10:30¿Me siguen ustedes con atención?
10:33Les he dicho que soy nervioso.
10:36Sí, lo soy.
10:38Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa,
10:43un resonar tan extraño como aquel, me llenó de un horror incontrolable.
10:50Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil.
10:55Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte.
11:03Me pareció que aquel corazón iba a estallar.
11:06Y una nueva ansiedad se apoderó de mí.
11:09¿Algún vecino podría escuchar aquel sonido?
11:13La hora del viejo había sonado.
11:15Lanzando un alarido, abrí el ojo de la linterna.
11:19Y me precipité en la habitación.
11:23El viejo clamó una vez.
11:24Nada más que una vez.
11:27Me bastó un segundo para arrojarle al suelo y echarle encima el pesado colchón.
11:34Sonreía alegremente al ver lo fácil que me había resultado todo.
11:38Pero durante varios minutos, el corazón siguió latiendo con un sonido ahogado.
11:43Claro que no me preocupaba, pues nadie podría escucharlo a través de las paredes.
11:50Cesó, por fin, de latir.
11:54El viejo había muerto.
11:57Levanté el colchón y examiné el cadáver.
12:00Sí, estaba muerto.
12:02Completamente muerto.
12:05Apoyé la mano sobre el corazón y la mantuve así largo tiempo.
12:10No se sentía el menor latido.
12:11El viejo estaba bien muerto.
12:16Su ojo no volvería a molestarme.
12:19Si ustedes continúan tomándome por loco,
12:23dejarán de hacerlo cuando les describa las astutas precauciones que adopté para esconder el cadáver.
12:29La noche avanzaba, mientras yo cumplía mi trabajo con rapidez, pero en silencio.
12:34Ante todo, descuarticé el cadáver.
12:38Le corté la cabeza, brazos y piernas.
12:42Levanté luego tres planchas del piso de la habitación y escondí los restos en el hueco.
12:48Volví a colocar los tablones con tanta habilidad que ningún ojo humano, ni siquiera el suyo, hubiera podido advertir la menor diferencia.
12:58No había nada que lavar, ninguna mancha, ningún rastro de sangre.
13:05Yo era demasiado precavido para eso.
13:07Una cuba había recogido todo.
13:10Cuando hubo terminado mi tarea, eran las cuatro de la madrugada, pero seguía tan oscuro como a medianoche.
13:21En momentos en que se oían las campanadas de la hora, golpearon a la puerta de la calle.
13:27Acudí a abrir con toda tranquilidad, pues, ¿qué podía temer ahora?
13:32Ayer, hallé a tres caballeros que se presentaron muy civilmente como oficiales de policía.
13:41Durante la noche, un vecino había escuchado un alarido, por lo cual se sospechaba la posibilidad de algún atentado.
13:50Al recibir este informe, en el puesto de policía, habían comisionado a los tres agentes para que registraran el lugar.
13:59Sonreí, pues, ¿qué tenía que temer?
14:03Di la bienvenida a los oficiales y les expliqué que yo había lanzado aquel grito durante una pesadilla.
14:10Les hice saber que el viejo se había ausentado a la campaña.
14:15Llevé a los visitantes a recorrer la casa.
14:19Y los invité a que revisaran.
14:23A que revisaran bien.
14:25Finalmente, acabé conduciéndolos a la habitación del muerto.
14:30Les mostré sus caudales intactos y cómo cada cosa se hallaba en su lugar.
14:36En el entusiasmo de mis confidencias, traje sillas a la habitación y pedí a los tres caballeros que descansaran allí de su fatiga.
14:45Mientras yo mismo, con la audacia de mi perfecto triunfo, colocaba mi silla en el exacto punto bajo el cual reposaba el cadáver de mi víctima.
14:57Los oficiales se sentían satisfechos.
15:02Mis modales los habían convencido.
15:05Por mi parte, me hallaba perfectamente cómodo.
15:09Se sentaron y hablaron de cosas comunes mientras yo les contestaba con animación.
15:15Más, al cabo de un rato, empecé a notar que me ponía pálido y desee que se marcharan.
15:24Me dolía la cabeza y creía percibir un zumbido en los oídos.
15:30Pero los policías continuaban sentados y charlando.
15:34El zumbido se hizo más intenso.
15:39Seguía resonando y era cada vez más intenso.
15:43Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación.
15:49Pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara.
15:54Hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producía dentro de mis oídos.
16:02Sin duda, debí ponerme muy pálido.
16:07Pero seguía hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz.
16:12En pero, el sonido aumentaba.
16:15¿Y qué podía yo?
16:17Era un resonar apagado y presuroso.
16:20Un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón.
16:25Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento.
16:28Y, sin embargo, los policías no habían oído nada.
16:36Hablé con mayor rapidez, con vehemencia.
16:40Pero el sonido crecía continuamente.
16:44Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones.
16:51Pero el sonido crecía continuamente.
16:57¿Por qué no se iban?
16:59Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran.
17:06Pero el sonido crecía continuamente.
17:10¡Oh, Dios!
17:13¿Qué podía hacer yo?
17:16Lancé espumarajos de rabia.
17:19¡Maldije!
17:20¡Juré!
17:21Balanceando la silla sobre la cual me había sentado.
17:25Raspe con ella las tablas del piso.
17:28Pero el sonido sobrepujaba a todos los otros y crecía sin cesar.
17:34¡Más alto! ¡Más alto! ¡Más alto!
17:37Y entre tanto, los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo.
17:46¿Es posible que no oyeran?
17:48¡Santo Dios! ¡No! ¡No!
17:52¡Claro que oían y que sospechaban!
17:56¡Sabían y se estaban burlando de mi horror!
18:00¡Sí! Así lo pensé y así lo pienso hoy.
18:04Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía.
18:09Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio.
18:13No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas.
18:17Sentí que tenía que gritar o morir.
18:20Y entonces, otra vez, escuchen.
18:27Más fuerte.
18:28Más fuerte.
18:30Más fuerte.
18:32Basta ya de fingir, malvados.
18:35Agullé.
18:36Confieso que lo maté.
18:38Levanten esos tablones.
18:40Ahí, donde está latiendo su horrible corazón.
18:44Estrategia educativa.
18:59Contenido con inteligencia.
19:01Contenido con inteligencia.
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