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  • hace 10 meses
Kamianka, en el este de Ucrania, quedó devastada tras intensos combates, seis meses de ocupación rusa y la posterior liberación. La vida de los pocos que permanecen está marcada por la amenaza de millones de minas ocultas.

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Transcripción
00:00Poco queda del pueblo de Kamianka en el este de Ucrania.
00:03A los combates más intensos del inicio de la guerra siguieron seis meses de ocupación rusa y después la liberación.
00:10Los daños son enormes y los rusos dejaron tras de sí un peligro latente.
00:14Vasil y Tatiana Hrushka figuran entre los pocos que se quedaron viviendo en su casa.
00:20Él permaneció incluso durante la ocupación para proteger el trabajo de toda una vida y que sostiene a la familia.
00:26Vendimos una vaca el primer año de la guerra y compramos el invernadero.
00:32No habríamos sobrevivido sin él.
00:34Estos son los tomates y pimientos de este año.
00:37Eneldo, perejil, repollo. Aquí lo cultivamos todo.
00:41Pero sus campos están llenos de minas antipersona y ha tenido que abandonarlos en gran parte.
00:46Si bien el frente se ha alejado de aquí, la amenaza es constante.
00:50Tres años después de los combates, esta calle sigue prácticamente desierta.
00:58Algunas de estas propiedades han sido desminadas, pero vivir aquí y reconstruir no es una opción para muchos de sus antiguos residentes.
01:06Las minas mariposa como esta están fabricadas principalmente en plástico, por lo que son difíciles de detectar.
01:15Pueden aparecer en cualquier parte algo que Basil sufrió en carne propia.
01:19Los cajones estaban junto a la casa. Me acerqué, levanté uno y entonces ocurrió.
01:34Perdió un pie y después sufrió un ictus.
01:37Sus hijos y su esposa lo cuidaron hasta que pudo volver a caminar y trabajar, pero el año pasado revivieron la pesadilla.
01:45No toqué la mina con la guadaña, la pisé. La explosión me tiró al suelo. No entendía qué había pasado. Empecé a arrastrarme y vi el pasto cubierto de sangre.
01:58La rehabilitación fue dolorosa física y mentalmente. Equipos internacionales como este de la Organización Suiza FSD desminan el campo ucraniano con maquinaria.
02:13Es más seguro y rápido que hacerlo a mano. Aún así el avance sigue siendo lento.
02:19El mes pasado hallaron apenas 16 de las más de 2 millones de minas que se cree yacen sepultadas en Ucrania.
02:26Pocos son los que reparan sus casas o planean volver. Vivir aquí exige autosuficiencia.
02:34El autobús solo va al pueblo una vez por semana. La escuela está destruida igual que el centro comunitario.
02:40Las tiendas, la gasolinera y antiguos empleadores como el colectivo agrícola.
02:47A principios de este año se restablecieron la electricidad y la red móvil.
02:51Mientras la zona siga contaminada por minas, la reconstrucción será difícil y lenta.
02:59Lo que antes era una estampa habitual de una comunidad viva hoy es algo raro.
03:04Ya casi no se ven niños en las calles del pueblo.
03:07Tonia Araskova huyó primero con su marido y su hijo Artem, de 11 años al oeste de Ucrania.
03:12Su casa fue destruida. Su padre se quedó y fue asesinado.
03:19Y aún así decidió volver e intentar retomar su vida.
03:23Las primeras veces que veníamos con Artem a limpiar, él se tumbaba en la última cama que quedaba intacta, donde yo había dormido de niña.
03:35Todo estaba destruido. A veces el sol se veía por el techo destrozado y durante el día corría y decía,
03:42mamá, qué bien se está en casa. Y yo rompía a llorar.
03:45En muchas aldeas del este ucraniano lo urgente no solo es reparar las casas,
03:52sino reclamar el derecho de poder volver a habitar el lugar.
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