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‘La Promesa’, avance del capítulo 681: Catalina intenta huir con sus hijos, pero el Barón la atrapa
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CortometrajesTranscripción
00:00Catalina intenta huir con sus hijos, pero el varón la atrapa. El amanecer del 22 de septiembre
00:16tiñe a la promesa con un aire de tragedia. Manuel sospecha cada vez más de las falsas
00:22lágrimas de Enora y decide investigar su oscuro pasado. Mientras tanto, Catalina, desesperada
00:29por proteger a sus mellizos, planea escapar en plena madrugada, pero se enfrenta a la
00:34trampa más cruel del varón de Valladares, dispuesto a arrebatarle a sus hijos. Entre desapariciones,
00:42traiciones y un inesperado anuncio de compromiso que deja a Curro destrozado, el palacio se
00:48convierte en un hervidero de secretos, dolor y amenazas. ¿Quién es el misterioso aliado del
00:54varón? ¿Podrá Catalina recuperar a sus pequeños? ¿Y qué consecuencias traerá el maquiavélico plan
01:00de Lorenzo contra Curro? Un capítulo cargado de intriga, emociones extremas y giros devastadores
01:07que cambiarán para siempre el destino de la promesa. El alba del 22 de septiembre se cernía
01:14sobre la promesa con una palidez enfermiza, como si el propio cielo supiera de los dramas
01:19que se agitaban bajo su manto. La noche anterior había sido una herida abierta, y el nuevo día
01:26prometía verter sal sobre ella. Para Manuel de Luján, el sueño no había sido un refugio,
01:33sino una continuación de la tormenta que se había desatado en su mente tras su confrontación
01:38con Enora. Las palabras de la joven, supuestamente una confesión de vulnerabilidad, resonaban en su
01:46cabeza no como una melodía de sinceridad, sino como una disonancia, una nota falsa en una partitura
01:52que ella conocía demasiado bien. Se vistió en silencio, sus movimientos mecánicos contrastando
02:00con el caos de sus pensamientos. Cada frase que ella había pronunciado, cada lágrima que había
02:07derramado, ahora le parecía una pieza de un elaborado teatro.
02:12Soy huérfana, he sufrido mucho, nadie me ha querido nunca. Frases que, en boca de otra persona,
02:21habrían evocado compasión, en ella se sentían como armas, diseñadas para desarmar y manipular.
02:26El impacto inicial, la lástima que sintió por un momento, se había disipado como la niebla matutina,
02:35dejando tras de sí una fría y dura certeza, Enora mentía. No sabía cómo ni por qué, pero la intuición,
02:44esa vieja y fiable consejera, le gritaba que la mujer que había entrado en sus vidas era un espejismo.
02:50Mientras tanto, en otra ala del palacio, una tormenta mucho más tangible y desesperada estaba
02:57a punto de estallar. Catalina, con los ojos enrojecidos por el llanto y la falta de sueño,
03:05se movía por la habitación de sus hijos como un espectro. La carta oficial había sido el golpe de
03:12gracia, la confirmación de que las paredes de la promesa ya no eran un santuario, sino las rejas de
03:18una prisión cada vez más estrecha. El conflicto con los trabajadores, orquestado con una malicia
03:25que sólo podía proceder del varón de Valladares, era la soga que la ahogaba. Ya no se trataba de ella,
03:33de su orgullo o de su herencia. Se trataba de ellos, de los pequeños mellizos que dormían ajenos a la
03:40ponzoña que los rodeaba. Con una determinación nacida del pánico más puro, tomó su decisión.
03:47No esperaría a que el veneno llegara hasta la cuna de sus hijos.
03:53Huiría. Se movió con un sigilo que no creía poseer. Empacó una pequeña bolsa de viaje con lo
03:59indispensable. Algo de ropa para los niños, un par de joyas que podría vender, el poco dinero que
04:05guardaba en su cofre personal. Cada crujido del suelo de madera era una puñalada en su sistema
04:12nervioso. Despertó a los pequeños con susurros suaves y besos en sus frentes.
04:18Mis amores, vamos a hacer un viaje. Les dijo, su voz un hilo tembloroso. Seremos como los pájaros,
04:26volaremos lejos de aquí, a un lugar donde nadie pueda hacernos daño.
04:30Los niños, somnolientos y confusos, se aferraron a ella, su calor y su confianza a una dolorosa
04:40contradicción a la traición que estaba cometiendo al arrancarlos de su hogar en mitad de la noche.
04:46Con un niño en cada brazo, envueltos en mantas, Catalina descendió por la escalera de servicio,
04:53cada escalón un latido atronador en sus oídos.
04:55El palacio dormía, un gigante silencioso cuyos ronquidos eran el eco de sus propios miedos.
05:05La brisa fría de la madrugada la recibió en el patio. La libertad estaba a sólo unos metros,
05:11más allá de la verja principal.
05:15Apresuró el paso, el corazón martilleándole en la garganta, el sabor metálico del miedo en la boca.
05:21Pero cuando sus ojos se fijaron en la salida, una silueta alta y oscura se materializó desde las
05:28sombras de la entrada, bloqueando su camino.
05:32El varón de Valladares se detuvo en seco, el alivio que casi había saboreado transformándose
05:39en hielo en sus venas. Él la observaba con una sonrisa torcida, una expresión de triunfo
05:46depredador que le geló la sangre. No había sorpresa en su rostro, sólo la satisfecha
05:53confirmación de quien ha previsto cada movimiento de su presa.
05:58Vaya, vaya, Catalina. Su voz era un murmullo grave, casi seductor, lo que lo hacía aún más
06:05aterrador.
06:05¿Pensabas marcharte sin despedirte? ¿Qué descortesía por tu parte? Catalina apretó
06:12a sus hijos contra su pecho, su instinto maternal convirtiéndola en una leona acorralada.
06:19Apártese de mi camino, varón. No tiene ningún derecho a detenerme. Él soltó una carcajada
06:25baja y gutural. ¿Derecho, querida? En este mundo, el derecho lo dicta el poder. Y tú,
06:33en este preciso instante, no tienes ninguno. Has intentado huir, abandonar tus responsabilidades,
06:41secuestrar a los herederos. ¿Cómo crees que verás a un juez?
06:45Son mis hijos, exclamó ella, su voz quebrada por la angustia. Por supuesto que lo son.
06:54Y precisamente por eso, no puedo permitir que una madre tan inestable los ponga en peligro.
07:01Dio un paso hacia ella, y Catalina retrocedió instintivamente.
07:06Pero hoy me siento generoso. Te concederé lo que tanto anhelas. Catalina lo miró, desconcertada,
07:13una chispa de esperanza imposible encendiéndose en su pecho.
07:18¿Qué quiere decir? La sonrisa del varón se ensanchó, revelando una crueldad sin límites.
07:27Puedes marcharte, la puerta está abierta, eres libre de ir a donde te plazca. Vete, huye, no mires atrás.
07:35El alivio la inundó, tan intenso que casi la hizo caer de rodillas. Pero la mirada del varón
07:41seguía fija, no en ella, sino en los bultos que apretaba contra sí.
07:48Pero los niños se quedan, concluyó él, su voz ahora desprovista de toda falsa amabilidad.
07:56Era el acero puro de una sentencia. El mundo de Catalina se desmoronó. El aire abandonó sus
08:02pulmones. El color se drenó de su rostro, dejándola con la palidez de un cadáver. No.
08:09Fue un susurro ahogado, la negación de un alma que se rompe.
08:15No, no puede hacerme esto. No puede. Oh, claro que puedo. Y lo haré. Dijo él,
08:22haciendo una seña a dos hombres que emergieron de las sombras, dos mastines leales a su amo.
08:27Dámelos, Catalina. No hagas esto más difícil de lo necesario. El terror se convirtió en furia.
08:37Catalina se aferró a sus hijos con la fuerza de la desesperación. No, nunca. Apártense de mí,
08:44socorro. Pero sus gritos se perdieron en la inmensidad de la finca. Los hombres la sujetaron
08:50con una fuerza brutal pero impersonal. Ella luchó, pateó, mordió, gritó los nombres de sus hijos
08:58mientras se los arrancaban de los brazos. Los pequeños, ahora completamente despiertos y
09:06aterrorizados, lloraban desconsoladamente, sus pequeños brazos extendidos hacia ella.
09:11Mamá. Mamá. Fue el sonido más desolador que Catalina había oído en su vida. Se lo llevaron,
09:21y ella fue reducida a una figura impotente, obligada a ver cómo el varón tomaba a sus hijos,
09:26uno en cada brazo, calmándolos con una voz falsamente paternal mientras se adentraba de
09:32nuevo en la oscuridad del palacio. La puerta se cerró con un eco ominoso, dejándola sola en el
09:39patio, rota, vacía, su libertad recién concedida convertida en la tortura más cruel imaginable.
09:49Cayó de rodillas sobre la grava fría, y un grito desgarrador, animal, un aullido de pura agonía,
09:56rasgó el silencio de la madrugada. Con las primeras luces del día, el caos se apoderó de la
10:03promesa. La ausencia de Catalina y los mellizos fue descubierta por una doncella que entró a preparar
10:09a los niños para el día. El grito de la sirvienta fue la mecha que encendió la pólvora. La noticia
10:16corrió por los pasillos como un reguero de fuego. Adriano fue el primero en recibir el golpe. Estaba
10:23en la biblioteca, revisando unos documentos, cuando un lacayo irrumpió con el rostro desencajado.
10:29Señorito, la señora marquesa y los niños. No están. Han desaparecido. Adriano sintió como si el suelo se
10:38abriera bajo sus pies. Corrió a las habitaciones de Catalina, encontrando la cama deshecha, la bolsa
10:47de viaje a medio abrir abandonada en el suelo, una ventana entreabierta por la que entraba un aire
10:52gélido que parecía traer consigo el aroma de la desgracia. Catalina, gritó, su voz resonando en
11:00el vacío. Su desesperación era una bestia salvaje. Recorrió el palacio como un loco, abriendo puertas,
11:10gritando su nombre, interrogando a cada miembro del servicio con una urgencia febril.
11:14¿La han visto? ¿Alguien ha visto a mi esposa? ¿Y a mis hijos? Hablen, por el amor de Dios.
11:24Nadie sabía nada. El pánico se extendió entre la familia y el servicio. Los marqueses, Alonso y Cruz,
11:31bajaron alertados por el tumulto, sus rostros una mezcla de confusión y alarma. Incluso Cruz,
11:38con su habitual desdén por Catalina, comprendió la gravedad de la situación.
11:42La desaparición de la heredera y sus hijos era un escándalo de proporciones mayúsculas.
11:51Mientras Adriano organizaba partidas de búsqueda, recorriendo los terrenos de la finca con una
11:56angustia que le retorcía las entrañas, el varón de Valladares observaba la escena desde la ventana
12:02de su estudio con una calma glacial. El caos era su sinfonía. La desesperación de Adriano,
12:09su música, saboreó su café, disfrutando del poder absoluto que sentía. Poco después, recibió una
12:18visita. La figura que entró en el estudio lo hizo con sigilo, cerrando la puerta con cuidado.
12:25Era una persona cuya presencia allí era tan inesperada como peligrosa. El narrador,
12:30por ahora, mantendrá su identidad velada, oculta tras una capa de misterio.
12:34¿Está hecho? Preguntó la misteriosa figura, su voz un susurro controlado. Mejor de lo que
12:43imaginaba. Respondió el varón, sin siquiera girarse para mirar a su interlocutor.
12:50La leona ha caído en la trampa. Y ahora, sin sus cachorros, está completamente a nuestra merced.
12:56Débil, rota y desesperada. Y los niños, a buen recaudo. Están con una haya de mi confianza en un
13:05ala apartada del palacio. Nadie los encontrará hasta que yo lo ordene. Lloran un poco, pero se
13:13acostumbrarán. Los niños son resistentes. La figura se acercó a la mesa, sus manos enguantadas
13:21apoyándose en la madera pulida. El plan funciona. Pronto, Catalina será declarada incapacitada para
13:29gestionar su patrimonio. Sufrirá un colapso nervioso, pobrecilla, abrumada por la culpa de
13:36haber abandonado a sus hijos en un acto de locura. Y entonces, todo será nuestro. Tuyo. Corrigió el
13:45varón, girándose al fin, sus ojos brillando con una codicia oscura. Yo solo soy el instrumento
13:53de tu venganza. Una venganza, debo admitir, que estoy disfrutando inmensamente. Aislarla de su
14:01familia, despojarla de todo lo que ama. Es una obra de arte de la crueldad. Se lo merece, replicó la
14:09figura con un veneno helado. Merece eso y mucho más por lo que hizo. El varón sonrió. La alianza
14:17estaba sellada en el dolor de Catalina. El siniestro plan para destruirla avanzaba sin
14:21contratiempos, y el palacio entero bailaba al son de su macabra melodía, sin saber que el director de
14:27orquesta se ocultaba entre ellos. Lejos del drama de los señores, en el corazón palpitante de la
14:34promesa, la cocina, las preocupaciones eran de otra índole, aunque no menos intensas.
14:43El aroma del pan recién hecho y el café de la mañana se mezclaba con una atmósfera de expectación.
14:50Simona y Teresa rodeaban a una nerviosa en hora, que jugaba con un trozo de tela entre los dedos.
14:58Vamos, muchacha, que se te va a pasar el arroz. Bromeó Simona, dándole un codazo amistoso.
15:04Toño es un buen hombre. Trabaja como el que más, no tiene vicios y te mira como si fueras la virgen de
15:13la macarena. ¿A qué esperas? Teresa asintió, sus ojos brillando con el romanticismo de la juventud.
15:24Sería una boda preciosa, en hora. Imagínatelo, aquí en la capilla de la promesa. Podríamos ayudarte
15:30a coser el vestido. Sería la primera boda del servicio en años. En hora forzó una sonrisa
15:37tímida, su rostro una máscara de inocencia y duda.
15:43No sé, todo va muy deprisa. Apenas nos conocemos. Toño es, es muy bueno, pero, pero nada. La interrumpió
15:51Simona con su habitual pragmatismo. El amor no entiende de calendarios. A veces te golpea como
15:58una mula y otra se cuece a fuego lento. Lo vuestro parece que va a buen ritmo. Dale
16:05el sí, mujer, que hombres como ese no crecen en los árboles.
16:12La conversación fue interrumpida por la llegada de Manuel. Su rostro era serio. Sus ojos portaban
16:18una sombra que no pasó desapercibida para Simona.
16:20Saludó a las cocineras con una inclinación de cabeza y luego se dirigió a la veterana.
16:27Simona, ¿puedo hablar con usted un momento? En privado. La petición era inusual. Simona,
16:36intrigada y un poco preocupada, lo siguió hasta la despensa, cerrando la puerta tras de sí.
16:44El olor a especias y legumbres llenaba el pequeño espacio. Dígame, señorito. ¿Ocurre algo?
16:50Manuel dudó un instante, buscando las palabras adecuadas. No quería ser injusto, pero la
16:58desconfianza era un nudo en su gargadura. Es sobre Nora. Simona frunció el ceño. ¿La
17:05muchacha? ¿Le ha hecho algo? No, no, en absoluto. Al contrario, es, es encantadora. Demasiado,
17:14quizás, Manuel se pasó una mano por el pelo, frustrado. Anoche H.A.B.L.E. con acento agudo
17:23con ella. Me contó su historia. Una historia terrible, sobre su pasado, sobre cómo ha sufrido.
17:32Es una pobre desgraciada. Sí, la vida no ha sido justa con ella. Confirmó Simona con un suspiro.
17:38Ese es el problema, Simona. Dijo Manuel, bajando la voz. No me la creo, no sé por qué, pero siento
17:48que cada palabra que sale de su boca es una mentira calculada. Hay algo en su mirada, en la forma en que
17:55cuenta su tragedia. Parece un papel que ha ensayado mil veces. Simona se quedó de piedra. Ella, que se
18:04enorgullecía de su capacidad para calar a la gente, había aceptado la historia de Enora sin dudarlo.
18:11La compasión había nublado su juicio. ¿Está usted seguro, señorito? A mí me parece una buena chica,
18:18algo asustadiza, pero con buen corazón. Ojalá me equivoque, de verdad que sí, pero mi instinto me
18:27dice que no es quien dice ser. Todas esas historias que cuenta, son un embuste, y necesito
18:34saber por qué. Necesito saber quién es realmente Enora y qué ha venido a hacer a la promesa.
18:41La preocupación se instaló en el rostro de Simona. La confianza que Manuel depositaba en ella era un
18:46honor, pero también una carga. Si él tenía razón, habían metido a una víbora en el nido. ¿Y qué piensa
18:55hacer? Investigar. Declaró Manuel con una determinación de acero. Voy a investigar su pasado. Escribiré
19:03algunos contactos, haré preguntas. Estoy seguro de que la verdad saldrá a la luz. Y tengo el
19:10presentimiento de que no nos va a gustar lo que descubramos. Se despidió de Simona, dejándola en
19:16la penumbra de la despensa, rodeada de sacos de harina y frascos de conservas, con el alma encogida.
19:22La duda, una vez plantada, era una mala hierba difícil de arrancar. Y la que Manuel acababa
19:30de sembrar en su corazón tenía raíces profundas y espinosas. En un rincón apartado de los jardines,
19:37donde los setos de Boj creaban un laberinto de secretos, Vera se encontraba con la última
19:42persona que esperaba ver tan pronto. Su hermano, Federico, había logrado burlar la vigilancia
19:50de la finca para reunirse con ella. El abrazo inicial fue desesperado, un ancla en medio de
19:57la tormenta de sus vidas. Federico, no sabes el miedo que he pasado, susurró Vera, aferrándose a él. Y tú a
20:07mí, hermana. Cada día sin noticias tuyas ha sido una tortura, respondió él, apartándola para mirarla
20:16a los ojos. Pero estás bien, eso es lo único que importa. Estoy bien, sí, la gente aquí es buena
20:25conmigo. Pero tenemos que pensar en cómo volver, en cómo recuperar lo que es nuestro. La expresión
20:32de Federico se ensombreció. La alegría del reencuentro se desvaneció, reemplazada por una
20:40amarga resignación. Ese es el problema, Vera. Ya no estoy tan seguro de que volver a casa sea una buena
20:47idea. Vera lo miró, confundida. ¿Qué quieres decir? ¿Es nuestro hogar? Era nuestro hogar.
20:58Ahora es una jaula de lobos. Federico bajó la voz, mirando a su alrededor con nerviosismo.
21:03Desde que te fuiste, las cosas han empeorado. Nuestros tíos han consolidado su poder.
21:13Han movido hilos, han comprado voluntades. Nos han acusado a ti de robo y a mí de complicidad.
21:21Volver ahora no sería recuperar nada, sería caminar directamente a la cárcel. O algo peor.
21:27Las palabras de su hermano cayeron sobre Vera como una losa de plomo. La esperanza que había
21:34albergado, la idea de un regreso triunfal, se hizo añicos.
21:40Entonces, ¿qué hacemos? Preguntó con un hilo de voz. No podemos quedarnos así para siempre.
21:47Yo aquí, sirviendo, y tú, ¿dónde has estado? Escondido, moviéndome de un lugar a otro.
21:54Pero no podemos seguir así. El plan ha cambiado, Vera. Ya no se trata de volver. Se trata de
22:02sobrevivir. De encontrar un nuevo lugar, empezar de cero. Lejos de ellos, huir, renunciar a todo
22:10lo que nos pertenece por derecho. La indignación luchaba con el miedo en su interior. A veces,
22:16la victoria más grande es seguir con vida. Dijo Federico con una tristeza infinita.
22:24Lo que imaginábamos, era un sueño, hermana. La realidad es mucho más cruel. Todo se ha
22:30complicado más de lo que jamás pensamos. Se quedaron en silencio, el murmullo de las hojas
22:37y el canto lejano de un pájaro como único testigo de sus sueños rotos. El camino que tenían por delante
22:44era incierto y peligroso, y la seguridad de los muros de la promesa, que antes le pareció haber a
22:50una prisión, ahora se sentía como el único refugio en un mundo que se había vuelto hostil y extraño.
22:58Para Pía Adarre, el mundo se había reducido al espacio de una maleta abierta sobre su cama.
23:05La intervención de Manuel, un gesto noble y valiente, no había servido de nada. La orden
23:11de Cristóbal era irrevocable, tan fría y afilada como el acero de una guillotina.
23:15Debía marcharse a Aranjuez. El destierro tenía un nombre y un destino. Con el corazón hecho un
23:24nudo, doblaba a sus ropas con una meticulosidad que era su única defensa contra el temblor de sus
23:29manos. Cada prenda era un recuerdo. El delantal que usó el día que conoció a Rómulo, el vestido
23:37que llevaba cuando bailó a escondidas con Gregorio, la blusa que se manchó con la papilla del pequeño
23:42Dieguito. Su vida entera en la promesa, empaquetada en una maleta de cuero gastado. La despedida fue
23:51una procesión de rostros compungidos y abrazos sinceros. El servicio al completo se reunió en
23:58el vestíbulo para decirle adiós. Simona la abrazó con la fuerza de una madre, susurrándole palabras de
24:04ánimo al oído. Lope le estrechó la mano, sus ojos tristes transmitiendo un apoyo silencioso.
24:12Yana, su amiga, su confidente, la abrazó largamente, sus frentes juntas en un gesto de hermandad y dolor
24:19compartido.
24:20Volverás, Pía, tienes que volver, le dijo Yana, con la voz ahogada. No sé cuándo, Yana.
24:31No sé si me dejarán, respondió Pía, las lágrimas corriendo libremente por sus mejillas.
24:39Rómulo, el mayordomo, su amigo y Pilar, se mantuvo estoico, pero la tristeza en su mirada
24:45era profunda. Este siempre será su hogar, señora Adarre. Las puertas de la promesa estarán
24:53siempre abiertas para usted. Pero el momento más difícil, la despedida que le arrancaba el alma,
25:00fue con Curro. Lo apartó del resto, llevándolo a un rincón junto a la gran escalera. En sus brazos,
25:09Dieguito balbuceaba ajeno a la tragedia. Pía le acarició la mejilla a su hijo,
25:15memorizando cada rasgo de su carita. Curro. Empezó, su voz rota.
25:22Necesito pedirte algo. Algo que no le pediría a nadie más en el mundo. Lo que sea, Pía.
25:29¿Sabes que lo que sea? Respondió él, su propia voz cargada de emoción. Cuida de Dieguito.
25:36Las palabras salieron en un sollozo ahogado.
25:38Por favor, cuídalo como si fuera tuyo. Protégelo de todo y de todos. No dejes que nadie le haga daño.
25:48No dejes que olvide a su madre. Le entregó el bebé. El intercambio fue un desgarro físico,
25:53como si le estuvieran arrancando una parte de su propio cuerpo.
25:59Curro acunó a Dieguito con una ternura infinita, sus ojos fijos en los de Pía, sellando una promesa
26:05sagrada.
26:06Te lo juro, Pía. Lo protegeré con mi vida. Nadie tocará a este niño mientras yo esté aquí.
26:15Te lo juro por mi honor. Pía se inclinó y besó la frente de su hijo una última vez,
26:20inhalando su aroma infantil, tratando de grabarlo en su memoria para siempre.
26:26Adiós, mi vida, mi pequeño. Mamá te quiere más que a nada en el mundo. Se dio la vuelta,
26:32incapaz de soportar la visión de su hijo en brazos de otro, incapaz de prolongar la tortura.
26:40Caminó hacia la puerta, sin mirar atrás, cada paso un golpe de martillo en su corazón.
26:47El carruaje la esperaba, subió, y mientras las ruedas comenzaban a girar sobre la grava,
26:53se permitió una última mirada a través de la ventanilla.
26:55Vio a su familia del servicio, un grupo de almas unidas por el afecto y la pena,
27:03y a Curro, de pie, un poco apartado, sosteniendo a su hijo, su guardián, su promesa.
27:12La promesa se fue haciendo pequeña en la distancia, un espejismo de felicidad perdida
27:17en un mar de lágrimas.
27:18No sabía cuándo podría volver, o si volvería jamás. La partida de pía dejó una estela de
27:26melancolía, pero el palacio no permitía que el duelo durara demasiado.
27:32Nuevas intrigas, como malas hierbas, crecían para ocupar el espacio vacío. Leocadia, la haya
27:39de la duquesa de los infantes, observaba a Lorenzo con una creciente suspicacia.
27:43Su repentino interés en la frágil y vulnerable Ángela no cuadraba. Lorenzo no era un hombre
27:51movido por la compasión ni por el amor. Era un depredador, y Leocadia sabía que cuando
27:58un zorro merodea el gallinero, no es para hacer amigas. Decidió confrontarlo directamente.
28:06Lo encontró solo en el salón de fumar, disfrutando de un brandy.
28:10Su postura era relajada, la de un hombre satisfecho consigo mismo. Don Lorenzo, dijo
28:18Leocadia, su tono formal pero con un filo de acero.
28:24Él levantó la vista, una ceja arqueada con indolencia. Leocadia, ¿a qué debo el placer?
28:30Quiero hablarle de Ángela. Ah, sí, la dulce Ángela, una criatura encantadora, ¿no le parece?
28:40Leocadia no estaba para juegos. Fue directa al grano. Sus intenciones con ella no son honestas.
28:46Usted no la ama. Lorenzo soltó una risita, un sonido desagradable y sin alegría. ¿Amor?
28:55¿Qué palabra tan burguesa? El amor es un lujo que pocos podemos permitirnos. Entonces, ¿por qué?
29:03¿Por qué este repentino deseo de casarse con ella? Leocadia se acercó, su mirada penetrante.
29:08Esto no tiene nada que ver con ella, ¿verdad? Es por curro, busca hacerle daño a él.
29:17La sonrisa de Lorenzo se desvaneció, reemplazada por una expresión de fría y abierta malevolencia.
29:25No hubo negación, no hubo pudor, solo la cruda y honesta confirmación de su propia vileza.
29:30¿Usted siempre ha sido una mujer muy perspicaz, Leocadia? Demasiado para su propio bien, a veces, se levantó, acercándose a ella hasta que casi pudo sentir el calor del brandy en su aliento.
29:46Ángela es el peón perfecto. Una mujer rota, dependiente, fácil de controlar. Al casarme con ella, me convierto en el padrastro de curro.
29:55Su figura paterna legal, ¿se imagina el exquisito placer? ¿Ver la cara de ese bastardo insolente cada vez que tenga que dirigirse a mí con respeto? ¿Saber que duermo bajo el mismo techo que su madre?
30:10Leocadia sintió una oleada de náuseas. La crueldad del hombre era abismal. ¿Es usted un monstruo?
30:16Soy un hombre que cobra sus deudas. Replicó él con una calma aterradora. Y curro tiene una deuda muy grande conmigo.
30:27Me ha humillado, me ha desafiado. Le enseñaré lo que significa enfrentarse a Lorenzo de la Mata.
30:34Sufrirá, lentamente, cada día, y su querida madre será la cadena que lo mantenga atado a su miseria.
30:40La confirmación fue peor que la sospecha. Leocadia se alejó de él, horrorizada y asqueada.
30:49Sabía que Lorenzo era peligroso, pero no había medido la profundidad de su sadismo.
30:56Y lo peor era que ella, con su silencio, se estaba convirtiendo en su cómplice.
31:01Esa misma noche, durante la cena, la tensión en el comedor era tan densa que se podría haber cortado con un cuchillo.
31:10La ausencia de Catalina y Pía pesaba sobre todos. Alonso y Cruz intentaban mantener una apariencia de normalidad, pero la conversación era forzada y esporádica.
31:21Curro, con la responsabilidad de Dieguito ahora sobre sus hombros, comía en silencio, su mente en otra parte.
31:30Ángela, sentada junto a Lorenzo, parecía una muñeca de porcelana, pálida y frágil.
31:36Y entonces, sin previo aviso, Leocadia se puso en pie. Sostenía su copa de vino, y un silencio expectante cayó sobre la mesa.
31:46Perdonen que interrumpa esta velada. Comenzó, su voz clara y firme, resonando en la sala.
31:57Pero tengo un anuncio de suma importancia y felicidad que compartir con todos ustedes.
32:01Todas las miradas se volvieron hacia ella. Lorenzo la observaba con una sonrisa de suficiencia, sabiendo lo que venía.
32:11Es un gran honor para mí, como amiga y confidente de ambas familias, anunciar públicamente el compromiso matrimonial entre don Lorenzo de la Mata.
32:22Hizo una pausa dramática, dejando que el peso de sus palabras se asentara.
32:27Y doña Ángela.
32:27El impacto de la noticia fue como una onda expansiva. Un jadeo colectivo recorrió a los miembros del servicio que observaban desde la puerta.
32:40En la mesa, las reacciones fueron un mosaico de shock y horror. Alonso y Cruz se quedaron con la boca abierta, completamente tomados por sorpresa.
32:49La copa de vino tembló en la mano de Ángela, que miraba su plato como si quisiera que la tierra se la tragase.
32:59Pero la reacción más devastadora fue la de Curro. El color abandonó su rostro. Dejó caer el tenedor, que golpeó el plato con un ruido metálico y estridente.
33:09Levantó la vista, sus ojos pasando de la expresión triunfante de Lorenzo al rostro aterrorizado de su madre, y luego a Leocadia, la mensajera de su desgracia.
33:23La comprensión, la traición, el dolor y una furia impotente se arremolinaron en su mirada.
33:29Era una pesadilla hecha realidad. El hombre que más odiaba en el mundo, el hombre que le había hecho la vida imposible, iba a convertirse en su padrastro.
33:41Iba a invadir su último santuario, su madre. La familia entera quedó petrificada, suspendida en un instante de incredulidad, el eco del anuncio de Leocadia resonando como una sentencia de muerte en el aire enrarecido del comedor de la promesa.
33:55Mientras el drama del compromiso se desarrollaba en el comedor, en otra parte del palacio, una preocupación más silenciosa pero igualmente grave comenzaba a tomar forma.
34:09Samuel, el joven médico, había notado un cambio en Petra. La siempre enérgica y formidable doncella personal de la marquesa parecía estar perdiendo su vitalidad.
34:19La encontraba a menudo apoyada contra una pared, tratando de recuperar el aliento.
34:28Su piel, normalmente de un tono saludable, había adquirido una palidez cerosa. Y luego estaba la tos, una tos seca y persistente que intentaba disimular con carraspeos o cubriéndose la boca con un pañuelo.
34:41Esa noche, la encontró en el pasillo del servicio, llevando una bandeja que parecía pesarle una tonelada.
34:49Petra, ¿se encuentra bien? Le preguntó Samuel, su tono teñido de preocupación profesional.
34:59Petra se sobresaltó, enderezándose de inmediato, como si la hubieran pillado en falta.
35:04Perfectamente, don Samuel, ¿por qué lo pregunta? La veo pálida. Y la he oído toser.
35:14Permítame que la ausculte. ¡Tonterías! Replicó ella con su brusquedad característica, aunque carecía de su fuerza habitual.
35:22Es solo el cambio de tiempo. Siempre me afecta un poco. No necesito que nadie me ausculte.
35:31Tengo trabajo que hacer. Intentó seguir caminando, pero un mareo repentino la hizo tambalearse, y la bandeja se inclinó peligrosamente.
35:42Samuel se abalanzó y la sujetó a tiempo, estabilizándola. Petra, por favor. No sea testaruda.
35:49Estos síntomas no son normales. Podría ser algo serio. Por un segundo, Samuel vio una fisura en la armadura de Petra.
36:01Un destello de miedo en sus ojos. Pero lo ocultó tan rápido como apareció, reemplazándolo por su habitual fachada de hierro.
36:10Le agradezco su preocupación, pero estoy bien. Ahora, si me disculpa, la marquesa me espera.
36:16Se recompuso y se alejó por el pasillo con una dignidad forzada, dejando a Samuel con una profunda sensación de inquietud.
36:27Sabía que Petra estaba enferma. Y sabía, por la forma en que lo negaba, que ella también lo sabía.
36:33Una nueva sombra, la de la enfermedad, comenzaba a proyectarse sobre los ya oscuros corredores de la promesa, amenazando con llevarse a una de sus figuras más emblemáticas y controvertidas.
36:46El palacio, ajeno a casi todo, seguía respirando, acumulando secretos y tragedias, preparándose para el inevitable amanecer de otro día de dolor, intriga y promesas rotas.
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