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Avance ‘La Promesa’: Secuestro, boda y más sospechas sobre Enora en el capítulo 680 (22 de septiembre)
Catalina intenta huir con sus hijos, pero el barón la detiene. Mientras tanto, Leocadia sorprende a todos anunciando el compromiso de Ángela con Lorenzo y Manuel empieza a tirar del hilo sobre el oscuro pasado de Enora en el capítulo 680 del lunes 22 de septiembre.
El aire de la madrugada del 22 de septiembre era una cuchilla helada que se clavaba en los pulmones. No había luna, solo un manto d ...
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#LaPromesa, #avance, #capítulo, #680Secuestro, #boda, #sospechas, #sobre, #Enora
Avance ‘La Promesa’: Secuestro, boda y más sospechas sobre Enora en el capítulo 680 (22 de septiembre)
Catalina intenta huir con sus hijos, pero el barón la detiene. Mientras tanto, Leocadia sorprende a todos anunciando el compromiso de Ángela con Lorenzo y Manuel empieza a tirar del hilo sobre el oscuro pasado de Enora en el capítulo 680 del lunes 22 de septiembre.
El aire de la madrugada del 22 de septiembre era una cuchilla helada que se clavaba en los pulmones. No había luna, solo un manto d ...
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CortometrajesTranscripción
00:00Avance Hal Promes, secuestro, boda y más sospechas sobre Enora en el capítulo 680, 22 de septiembre.
00:15Catalina intenta huir con sus hijos, pero el varón la detiene. Mientras tanto, Leocadia
00:20sorprende a todos anunciando el compromiso de Ángela con Lorenzo y Manuel empieza a tirar del
00:25hilo sobre el oscuro pasado de Enora en el capítulo 680 del lunes 22 de septiembre.
00:32El aire de la madrugada del 22 de septiembre era una cuchilla helada que se clavaba en los
00:37pulmones. No había luna, sólo un manto de estrellas indiferentes sobre el vasto y silencioso
00:44dominio de la promesa. El silencio era un ente vivo, denso y premonitorio, roto únicamente
00:52por el susurro del viento entre los cipreses y el levísimo crujido de la grava bajo unos
00:57pies que apenas se atrevían a tocar el suelo. Catalina Luján, la otrora indomable gestora
01:04de la finca, avanzaba como una sombra furtiva, con el corazón martilleándole en la garganta
01:09con la fuerza de un tambor de guerra. En sus brazos, el peso combinado de sus dos hijos,
01:16los mellizos, era a la vez un ancla y una bendición. Sus pequeños cuerpos, laxos y
01:23confiados en el sueño profundo, desprendían un calor que contrastaba violentamente con el
01:28frío que calaba los huesos de su madre. Cada bocanada de aire que tomaban, cada suspiro
01:35inocente, era una puñalada de amor y terror en el alma de Catalina.
01:38Huía, huía de su propio hogar, de su legado, de un nido que se había convertido en una
01:46jaula de oro llena de serpientes. La carta oficial que había llegado el día anterior
01:52no había sido una advertencia, sino una sentencia. Una notificación fría y burocrática que,
02:00en su lenguaje impersonal, le arrebataba la última pizca de control, la última hebra
02:05de esperanza. Era la culminación de semanas de un asedio silencioso, de una guerra de
02:12desgaste que la había dejado vacía, sin fuerzas para luchar. Solo un poco más, se
02:18susurraba a sí misma, un mantra inaudible. Solo hasta el camino principal. Allí nos
02:25esperará el coche, lejos de aquí, lejos de todo esto. Sus ojos, acostumbrados a escudriñar
02:31libros de cuentas y a supervisar cosechas. Ahora rastreaban las sombras con la desesperación
02:37de un animal acosado. Conocía cada rincón de aquellos jardines, cada atajo, cada árbol
02:44bajo el cual había jugado de niña. Pero esa noche, todo le parecía ajeno, hostil. Las
02:52estatuas de mármol parecían espectros vigilantes, y las siluetas de los árboles se retorcían
02:57como garras dispuestas a atraparla. Llevaba solo lo puesto y una pequeña bolsa de cuero
03:03donde había metido unas pocas joyas, el dinero que había podido reunir y las partidas de
03:08nacimiento de sus hijos.
03:12Un exilio en miniatura. El plan era simple, nacido de la desesperación más pura. Un viejo
03:18amigo de su padre, un hombre discreto que le debía un favor, había accedido a enviar
03:23un vehículo a la linde del bosque, lejos de la entrada principal. Desde allí, viajarían
03:29hacia el norte, a un pequeño pueblo costero donde nadie la conocía, donde podría empezar
03:34de nuevo, ser simplemente una madre. Una madre anónima, una madre libre. Casi había llegado
03:42al final del laberinto de Setos que conducía a la verja trasera cuando una figura emergió
03:47de la oscuridad, tan sólida e imponente como un mausoleo. El corazón de Catalina se detuvo
03:55en seco, el aire se solidificó en sus pulmones, el varón de Valladares estaba allí, de pie,
04:01con los brazos cruzados sobre el pecho y una sonrisa que no llegaba a sus ojos fríos
04:05y calculadores. La leve brisa nocturna agitaba los faldones de su abrigo, pero él permanecía
04:12inmóvil, como si fuera parte del paisaje inmutable y cruel de la promesa. Vaya, vaya,
04:20Catalina, ¿un paseo nocturno con los niños? Es tarde para que estén fuera de sus cunas,
04:25¿no crees? Su voz era suave, casi melosa, pero cortaba como el cristal.
04:33Catalina retrocedió instintivamente, apretando a sus hijos con una fuerza que amenazaba con
04:38despertarlos. Su mente, antes paralizada por el pánico, ahora corría a una velocidad vertiginosa,
04:46buscando una salida, una excusa, una mentira que pudiera salvarla.
04:52No encontró ninguna, varón, yo, solo tomaba el aire, los niños estaban inquietos.
05:00La sonrisa del varón se ensanchó, revelando una hilera de dientes perfectos que en la penumbra
05:06parecían los de un depredador. No me tomes por idiota, querida, sé perfectamente lo que estabas
05:14haciendo. La pregunta no es qué haces, sino por qué has pensado, ni por un solo segundo,
05:19que podrías conseguirlo. Avanzó un paso, y el olor a su cara a loción de sándalo y a tabaco caro
05:27invadió el espacio, asfixiante. Catalina se sintió pequeña, insignificante. El poder que emanaba
05:35de aquel hombre era palpable, una fuerza gravitacional que la aplastaba.
05:41Déjeme en paz, suplicó, y odió el temblor en su propia voz. Déjenos marchar, no queremos nada de
05:48usted, nada de nadie. Solo vivir tranquilos. El varón soltó una carcajada corta y seca,
05:55desprovista de cualquier alegría. Tranquilos, y privarme de mi entretenimiento,
06:01eres la pieza más interesante de este tablero, Catalina. Terca, orgullosa, y ahora, rota,
06:10es fascinante observarte, pero el juego aún no ha terminado. Extendió una mano, no hacia ella,
06:17sino hacia el bulto que era su hijo en su brazo derecho. Catalina se encogió, girando su cuerpo
06:24para protegerlos. No los toque, tranquila. Dijo él, bajando la mano lentamente.
06:32No voy a hacerles daño. Son Luján, después de todo. Llevan sangre noble, pero tú y yo tenemos
06:38que llegar a un acuerdo. El terror de Catalina se mezcló con una confusión helada. ¿Un acuerdo? Sí,
06:46verás, he estado pensando en tu situación. En tu obstinación, y he llegado a la conclusión de que
06:53quizás un cambio de aires te vendría bien. Un tiempo para reflexionar, para darte cuenta de
07:00quiénes son tus amigos y quiénes tus enemigos. Los ojos de Catalina se abrieron de par en par.
07:07Un hilo de esperanza, delgada y frágil, comenzó a tejerse en su pecho.
07:11Me, ¿me dejará ir? El varón de Valladares inclinó la cabeza, un gesto de falsa benevolencia.
07:21Sí, Catalina, te permitiré marcharte. Puedes irte ahora mismo. El camino está despejado.
07:28Nadie te detendrá. Era demasiado fácil. Demasiado bueno para ser verdad. La trampa estaba ahí. Podía
07:34olerla, pero la desesperación era un velo que nublaba su juicio. Miró hacia el camino oscuro
07:41que prometía la libertad. Luego de nuevo al rostro del varón. Y los niños, fue entonces cuando la
07:49sonrisa del varón se transformó en una mueca de triunfo absoluto. Un gesto de una crueldad tan pura
07:55y refinada que dejó a Catalina sin aliento. Ah, los niños, dijo su voz ahora un susurro gélido. Los
08:04niños se quedan, se quedan aquí, en la promesa. Conmigo serán mis invitados. Estarán perfectamente
08:13cuidados, te lo aseguro. Tendrán las mejores niñeras, los mejores juguetes. Crecerán como
08:20príncipes, pero crecerán sin su madre. El mundo de Catalina se desmoronó. El suelo pareció
08:27desaparecer bajo sus pies. El peso de sus hijos en brazos se volvió insoportable. No era una oferta,
08:34era una tortura. Una elección imposible diseñada por un demonio. No, jadeó con acento agudo, el sonido
08:43ahogado por la incredulidad y el horror. No puede hacerme esto. Son mis hijos, son todo lo que tengo.
08:51Exacto. Confirmó el varón, saboreando cada palabra. Y por eso es la palanca perfecta. Así que, elige,
08:59Catalina, tu libertad, esa que tanto anhelas, a cambio de ellos. O puedes quedarte, volver a tu
09:08habitación como si nada hubiera pasado, y seguir viéndolos crecer. Pero bajo mis reglas, siempre
09:15bajo mis reglas, la decisión es tuya, tómate tu tiempo. Se dio la vuelta, dándole la espalda, y
09:23comenzó a caminar lentamente de regreso hacia el palacio, cuyas luces lejanas parecían ahora las
09:28fauces de un monstruo. Catalina se quedó allí, sola en la oscuridad, con el corazón hecho añicos. El
09:36llanto que había estado conteniendo finalmente brotó, un sollozo silencioso y desgarrador que
09:41sacudió todo su cuerpo. Miró los rostros dormidos de sus hijos, sus pestañas largas, sus bocas
09:48entreabiertas. Eran su mundo, su universo entero. La libertad sin ellos no era libertad, era un infierno
09:56vacío. La elección ya estaba hecha. Derrotada, aplastada, se dio la vuelta y, con pasos de autómata,
10:05siguió el camino de regreso a su prisión. El primer atisbo del alba encontró a la promesa
10:11sumida en una calma tensa. Sin embargo, esa calma se rompió en mil pedazos cuando una de
10:17las doncellas subió a despertar a Catalina y encontró la habitación vacía. La cama estaba intacta,
10:24fría, y lo más alarmante, las cunas de los mellizos también estaban vacías.
10:29La noticia corrió por los pasillos del servicio como la pólvora. En cuestión de minutos, el pánico
10:37se había instalado. Simona y Candela se llevaron las manos a la boca, intercambiando miradas de puro
10:44espanto. Lope dejó caer un cazo con un estruendo metálico que resonó en la cocina silenciosa.
10:51Teresa, pálida como el papel, corrió a avisar a los señores. Cuando la noticia llegó a oídos de
11:00Adriano, el mundo se le vino encima. El hombre, que había intentado mantener una fachada de
11:07compostura y control durante semanas, se desmoronó.
11:10¿Cómo que no está? ¿Cómo que los niños no están? Gritaba, recorriendo el pasillo de arriba
11:17abajo como un león enjaulado, sin importarle que su voz resonara por toda la planta noble.
11:24Rómulo, el mayordomo, intentaba mantener la calma, aunque su rostro adusto reflejaba una
11:29profunda preocupación. Señor, hemos buscado en sus aposentos, en el salón, en la biblioteca. No hay
11:38rastro. Pues busquen mejor, bramó Adriano. Miren en cada maldita habitación, en cada armario. Quiero
11:47que registren los jardines, las caballerizas, todo. No pueden haberse desvanecido. Se pasó las manos
11:54por el pelo, la desesperación grabada en cada línea de su rostro. La imagen de Catalina, cada vez más
12:02retraída y asustadiza, acudió a su mente. La había visto marchitarse día a día, consumida
12:08por una angustia que no compartía con nadie. Y él, ciego y ocupado en sus propios asuntos,
12:16no había sabido ver la profundidad de su abismo.
12:21Es mi culpa, murmuró, deteniéndose frente a un gran ventanal que daba al jardín.
12:28Debería haberla escuchado, debería haberla sacado de aquí cuando tuve la oportunidad.
12:32Manuel se acercó a él, posando una mano en su hombro. A pesar de sus propias tribulaciones y
12:39sospechas, la desaparición de su cuñada y sobrinos era una emergencia que eclipsaba todo lo demás.
12:47No es momento para culpas, Adriano. Es momento para actuar. Organizaremos grupos de búsqueda.
12:52Peinaremos cada centímetro de la propiedad. La encontraremos. Pero mientras Adriano se dejaba
12:59consumir por una búsqueda frenética y visible, el varón de Valladares observaba la escena desde
13:04la distancia con una serenidad escalofriante. Desayunaba tranquilamente en el pequeño salón,
13:12leyendo el periódico como si el caos que reinaba en el palacio no fuera más que el zumbido de una
13:16mosca lejana. Cuando Rómulo entró para informarle formalmente de la situación,
13:22él ni siquiera levantó la vista de las noticias financieras.
13:27¿Qué contratiempo tan desafortunado? Comentó con desgana. Espero que aparezcan pronto.
13:35Asegúrese de que la búsqueda no interfiera con las labores esenciales del servicio.
13:39El día debe continuar. Rómulo asintió, aunque una sensación de profundo malestar se instaló en su
13:47estómago. Había algo antinatural en la calma del varón, algo que helaba la sangre. Más tarde esa
13:55mañana, cuando la búsqueda estaba en su punto álgido y la desesperación de Adriano alcanzaba
13:59cotas insoportables, el varón se excusó diciendo que tenía un asunto urgente que atender en el pueblo.
14:05Nadie le prestó demasiada atención. Su chofer lo llevó por un camino secundario hasta una
14:12pequeña ermita abandonada a varios kilómetros de la promesa. Allí, entre los muros de piedra
14:19derruidos y el olor a humedad y a tiempo detenido, lo esperaba una figura. La figura permanecía en la
14:26penumbra del interior, de espaldas a la entrada. Era imposible distinguir sus rasgos, solo una silueta
14:32esbelta envuelta en un abrigo oscuro. Has tardado, dijo la figura, su voz distorsionada por el eco del
14:41lugar, una voz que no pertenecía a nadie conocido en el palacio. La paciencia es una virtud, mi querido
14:49amigo, sobre todo cuando se está a punto de cosechar los frutos, respondió el varón, acercándose con
14:55paso seguro. El polvo del suelo no parecía atreverse a manchar sus relucientes zapatos. El
15:03pájaro ha vuelto a la jaula. Voluntariamente, la figura se giró lentamente, pero su rostro seguía
15:10oculto por la sombra que proyectaba una viga del techo. ¿Y está roto? Oh, sí, completamente. El intento
15:19de fuga ha sido el golpe de gracia. Le he ofrecido la libertad a cambio de lo único que le importa. Ahora
15:26sabe que no tiene escapatoria. Está atrapada, aislada, justo como queríamos. El resto de la familia está
15:33demasiado ocupado buscándola como para prestar atención a otra cosa. El caos es el mejor de los
15:40camuflajes. Bien, dijo la figura. Ahora es el momento de pasar a la siguiente fase. Asegúrate
15:48de que nadie pueda llegar a ella. Ni Adriano, ni su hermano, nadie. Debe sentir que está completamente
15:54sola en el mundo. Solo entonces será maleable. Descuida, aseguró el varón, y una sonrisa fugaz y
16:03cruel iluminó su rostro. Catalina Luján ya no existe. Solo queda una cáscara vacía. Y esa cáscara,
16:11muy pronto, nos pertenecerá por completo. Se quedaron en silencio por un momento,
16:17dos depredadores saboreando una victoria compartida. El siniestro plan para destruir a
16:23Catalina y apoderarse de su voluntad avanzaba con una precisión diabólica. Y el palacio de la
16:29promesa, con su frenesí y su angustia, no era más que el escenario inconsciente de su macabra obra.
16:37Mientras el drama de la desaparición se desarrollaba en las plantas nobles,
16:41la vida en las cocinas intentaba aferrarse a una apariencia de normalidad.
16:46El aroma del pan recién horneado se mezclaba con el murmullo de las conversaciones y el tintineo
16:52de la loza. Pero bajo la superficie, la preocupación era una corriente subterránea que lo impregnaba todo.
16:59En un rincón, cerca del fogón, Teresa y Simona habían acorralado amistosamente a Enora.
17:07La joven doncella, cuyo rostro solía ser un libro abierto de emociones, se mostraba
17:13extrañamente reservada, con la mirada perdida en la taza de café que sostenía entre sus manos.
17:20Vamos, Enora, anímate un poco, dijo Teresa con su habitual optimismo, dándole un suave codazo.
17:29Con todo este revuelo, necesitamos una buena noticia para alegrarnos el día. Y no se me
17:34ocurre ninguna mejor que la tuya y la de Toño. Enora esbozó una sonrisa débil, casi forzada.
17:42No sé de qué hablas, Teresa. Oh, vamos, intervino Simona, secándose las manos en el
17:48delantal con un gesto enérgico. No te hagas la tonta, se os ve a la legua. Toño anda por ahí
17:55como un pavo real, no le cabe el orgullo en el pecho. Y tú, cuando crees que nadie te mira,
18:03se te ilumina la cara. Ese muchacho te quiere de verdad, hija. Y en estos tiempos, encontrar un hombre
18:11bueno y trabajador es como encontrar una aguja en un pajar. Es un buen hombre, sí, admitió Enora en
18:19voz baja. Entonces, ¿a qué esperas? Insistió Teresa, juntando las manos con entusiasmo.
18:25Deberías darle el sí, imagínatelo, una boda en la promesa. Sería precioso, flores,
18:33música. Nos daría a todos un respiro de tanta desgracia. Dale el paso definitivo,
18:39mujer, lánzate. Enora levantó la vista, y por un momento, una emoción extraña,
18:47casi indescifrable, cruzó por sus ojos. ¿Era una mezcla de anhelo y miedo? Es
18:55que, no es tan sencillo, hay cosas de mi pasado. Cosas que él no sabe. Simona,
19:01cuya sabiduría iba más allá de las recetas de cocina, suavizó su tono.
19:08Todos tenemos un pasado, Enora, fantasmas en el armario y cicatrices en el alma.
19:15Lo que importa es el presente, y el futuro que queréis construir juntos. Si Toño es el
19:20hombre que creo que es, te querrá con todo lo que traigas a cuestas.
19:25Pero tienes que ser sincera con él, y contigo misma. La conversación fue interrumpida por la
19:30llegada de Manuel. El joven marqués tenía el semblante serio, y unas profundas ojeras
19:37delataban una noche de insomnio. Se acercó a la mesa, ignorando las tazas y el pan, y se dirigió
19:45directamente a Simona. Simona, ¿puedo hablar con usted un momento? En privado. La cocinera,
19:53sorprendida por la solemnidad de su petición, asintió y lo guió hacia la despensa. Un pequeño
19:58cuarto fresco y silencioso que olía a especias y a legumbres secas.
20:01¿Ocurre algo, señorito Manuel? ¿Es sobre la señorita Catalina? Manuel negó con la cabeza,
20:10pasándose una mano por el rostro con cansancio.
20:12No, no es sobre Catalina. Es, es sobre Enora. Simona frunció el ceño. ¿Enora? ¿Qué pasa con esa
20:21muchacha? Manuel dudaba, buscando las palabras adecuadas. No quería parecer un chismoso o un
20:29entrometido. Pero la conversación que había tenido con Enora el día anterior le había dejado un pozo de
20:34profunda inquietud. Las piezas no encajaban. Ayer HABLE con acento agudo con ella. Comenzó
20:43finalmente. Le pregunté directamente por su pasado, por las historias que me había contado.
20:51Sobre su familia, el incendio, su vida antes de llegar aquí. Y bien, y bien, sus respuestas.
20:59Eran extrañas, vagas, se contradecía. Me contó una historia completamente diferente a la
21:04que le había contado a Yana. Y cuando la presioné con acento agudo un poco, se puso a la defensiva,
21:12casi agresiva. Hay algo que no cuadra, Simona. Siento que todo lo que nos ha dicho es una elaborada
21:19mentira. Simona lo escuchaba con atención, su expresión tornándose cada vez más grave.
21:27Ella, que tenía un instinto casi infalible para las personas, había sentido desde el principio una
21:32nota discordante en Enora. Una fragilidad que parecía demasiado estudiada, demasiado perfecta.
21:40Pero lo había achacado a los traumas que la joven decía haber sufrido. ¿Mentiras? ¿Por qué iba a
21:45mentir sobre algo tan terrible como la muerte de su familia?
21:48No lo sé. Admitió Manuel, su voz cargada de frustración. Y eso es lo que más me preocupa.
21:59Me contó detalles del incendio que son imposibles. Habló de olores, de sonidos,
22:04con una distancia emocional que me geló la sangre. Era como si estuviera recitando un papel que había
22:11ensayado mil veces. Y luego está su relación con Toño. Parece que lo está utilizando, que lo está
22:19llevando a su terreno para asegurarse un futuro aquí, en la promesa. La preocupación en el rostro
22:26de Simona se hizo más profunda. Pensó en Toño, en su corazón honesto y su ilusión desbordante.
22:34Sería una crueldad sin nombre que alguien jugara con él de esa manera. Dios mío. Pobre muchacho.
22:41Por eso he venido a hablar con usted, Simona. Confío en su juicio más que en el de nadie en
22:46esta casa. Dijo Manuel, y su mirada era intensa, decidida. No puedo dejarlo pasar. No puedo quedarme
22:55de brazos cruzados mientras esa mujer podría estar engañándonos a todos. Y quizás con fines
23:00que ni siquiera imaginamos. He decidido investigar su pasado. ¿De verdad? ¿Investigar? ¿Cómo? Me dio el
23:09nombre de su pueblo, un pequeño lugar en Asturias. Dijo que se llamaba Valdecuervos. Voy a escribir
23:17al párroco de allí, al alcalde, a quien sea necesario. Preguntaré por la familia Moró,
23:24por un incendio que supuestamente ocurrió hace unos años. Estoy seguro. No, estoy convencido
23:31de que no encontraré nada. Porque creo que todas y cada una de las historias que nos
23:35ha contado son mentira. Simona asintió lentamente. El peso de las palabras de Manuel asentándose
23:43sobre ella. Haga lo que tenga que hacer, señorito. Pero con cuidado. Si esa muchacha
23:50está mintiendo, es porque tiene algo que ocultar. Y la gente que oculta cosas puede ser peligrosa
23:57cuando se siente acorralada. Manuel le agradeció con un gesto y salió de la despensa, con una nueva
24:03y sombría determinación. Ya no se trataba sólo de una corazonada. Era una misión. Tenía que
24:10descubrir la verdad sobre Enora, por el bien de Toño, por la seguridad de la promesa y por su propia
24:15conciencia. Se sentía responsable. Había sido él quien la había traído, quien la había defendido.
24:23Si había introducido a un lobo con piel de cordero en su hogar, era su deber desenmascararlo.
24:31En otro rincón de la vasta finca, lejos del bullicio de la búsqueda y de las intrigas de la
24:36cocina, Vera se encontró con su hermano Federico. No fue un encuentro casual. Él la había estado
24:44esperando cerca del viejo invernadero abandonado, un lugar donde rara vez iba nadie. Su aspecto era
24:52muy diferente al de la última vez que se vieron. La ropa elegante que solía llevar estaba arrugada.
24:57Tenía la barba de varios días y sus ojos, normalmente llenos de una arrogancia despreocupada,
25:03ahora estaban ensombrecidos por el agotamiento y el miedo.
25:08Federico, ¿qué haces aquí? Es peligroso. Susurró Vera, mirando a su alrededor con nerviosismo.
25:14Teníamos que hablar, dijo él, su voz ronca. Las cosas, las cosas han cambiado, Vera.
25:24Se han complicado. Vera sintió un nudo de hielo en el estómago. Había estado viviendo con la
25:30esperanza de que Federico encontrara una solución. Una forma de sacarla de su aprieto y permitirle volver
25:36a casa, a su vida. ¿Qué quieres decir? ¿Has hablado con padre? Federico soltó una risa amarga,
25:44sin humor. ¿Hablar con padre? Padre es el problema. Está fuera de control. Desde que te fuiste,
25:52su furia ha ido en aumento. Ha puesto a gente a buscarte. Gente, poco recomendable. No son policías,
25:59Vera. Son matones. Si te encuentran, no te llevarán a casa para darte un tirón de orejas.
26:07El color desapareció del rostro de Vera. ¿Qué estás diciendo? Digo que volver a casa ya no es
26:14una opción. Al menos no por ahora. Federico se frotó los ojos, como si el simple hecho de hablar lo
26:20agotara. Creí que podría manejarlo, que se le pasaría el enfado. Me equivoqué, ha perdido el juicio.
26:29Está obsesionado. Dice que has manchado el honor de la familia, que eres una desagradecida.
26:36Y cuando padre se obsesiona con algo. No terminó la frase, pero no era necesario. Vera conocía la
26:43ira de su padre, su temperamento volátil y su orgullo desmedido. Pero nunca había imaginado que
26:50llegaría a tanto. Entonces, ¿qué hago? Preguntó, su voz apenas un hilo. ¿Quedarte aquí? Respondió Federico,
26:59y la seriedad en su rostro era absoluta. Por irónico que parezca, este lugar, sirviendo a esta
27:05gente, es el sitio más seguro del mundo para ti ahora mismo. Nadie buscaría a la hija de nuestro
27:12padre trabajando de doncella en un palacio perdido. Es el escondite perfecto. Pero, Federico, no puedo
27:20quedarme aquí para siempre. Esta no es mi vida. Lo sé, y te juro que encontraré una solución. La tomó
27:28por los hombros, y por primera vez Vera vio en sus ojos al hermano mayor que la había protegido de niña.
27:33Pero necesito tiempo. Tengo que calmar a padre, desviarlo, hacerle creer que estás en el extranjero,
27:42cualquier cosa. Mientras tanto, tú tienes que ser invisible. Sé una buena doncella,
27:49agacha la cabeza, no llames la atención. ¿Entendido? Vera asintió, aunque sentía que el suelo se abría
27:58bajo sus pies. La esperanza que la había mantenido a flote se había desvanecido, reemplazada por una
28:04realidad mucho más oscura y peligrosa de lo que jamás había imaginado. Su jaula dorada se había
28:11convertido en una amenaza mortal, y su refugio improvisado, el servicio de la promesa, era ahora
28:17su única tabla de salvación. El reencuentro con su hermano, que debía ser un alivio, se había
28:24convertido en una confirmación de sus peores temores. Estaba más atrapada que nunca. Para Pía Adarre,
28:32el día había amanecido con el color de la ceniza. La intervención de Manuel, su última y desesperada
28:40esperanza, no había servido de nada. La orden de don Cristóbal era irrevocable, tan inflexible como el
28:47granito. Debía marcharse a Aranjuez. El destierro era un hecho. Pasó la mañana en una especie de trance,
28:56moviéndose por sus habitaciones con la lentitud de una sonámbula. Empacó sus pocas pertenencias en
29:03una maleta de cuero gastado. Cada objeto que tocaba era un recuerdo. Un pequeño libro de poemas que le
29:09regaló su difunto marido, un pañuelo bordado por su madre. Doblaba la ropa con un cuidado meticuloso,
29:17un acto mecánico que le permitía no pensar, no sentir la bola de dolor que crecía en su pecho
29:22hasta amenazar con ahogarla. Lo más difícil fue la cuna de Dieguito. Su pequeño hijo dormía
29:29plácidamente, ajeno al cataclismo que estaba a punto de engullir su pequeño mundo. Pía se arrodilló
29:37junto a la cuna, acariciando su mejilla suave y sonrosada. Memorizó el olor de su pelo,
29:43la forma de sus labios, el sonido de su respiración acompasada. Las lágrimas caían silenciosamente
29:50sobre sus manos, gotas de sal y desesperación. Mi niño, mi pequeño, susurró, con la voz rota,
29:59mamá tiene que irse por un tiempo. Pero volveré, te lo juro por mi vida, volveré a por ti. Sé un niño
30:06bueno, sé fuerte. Le dio un beso en la frente, un beso que intentaba contener todo el amor,
30:13toda la angustia y toda la promesa de un futuro que ahora parecía incierto.
30:18La despedida del resto del servicio fue un calvario silencioso. Se reunieron en el pasillo
30:24principal, sus rostros compungidos formando una guardia de honor fúnebre. Simona la abrazó con
30:31fuerza, murmurando palabras de consuelo en su oído. Lope le apretó la mano, incapaz de hablar.
30:39Teresa lloraba abiertamente, sin pudor. Volverá pronto, señora Pía. Ya lo verá,
30:45dijo la joven doncella entre sollozos. Pía intentó sonreír, pero el gesto se convirtió
30:52en una mueca de dolor. Su mirada buscó a una persona entre la multitud.
30:56Curro, el joven estaba de pie, un poco apartado del resto, con Dieguito en brazos.
31:04El bebé, ahora despierto, lo miraba con curiosidad, ajeno a la tragedia. Se acercó a él,
31:11y el resto del servicio, entendiendo que aquel era un momento privado, retrocedió discretamente.
31:16Curro, comenzó Pía, y tuvo que tragar saliva para poder continuar. No tiene que decir nada,
31:25Pía, respondió él, su voz grave y cargada de una emoción contenida. Sostenía a Dieguito con
31:32una naturalidad y una ternura que le encogieron el corazón a Pía. Sí que tengo que hacerlo,
31:39tengo que pedirte algo, algo que no tendría derecho a pedirle a nadie. Sus ojos se clavaron
31:46en los de él, una súplica muda y desesperada. Cuida de él, Curro. Por favor, cuida de mi hijo
31:54como si fuera tuyo. No sé cuánto tiempo estaré fuera. No sé si, si podré volver. Cristóbal es
32:01un hombre vengativo. Pero, Dieguito, él es inocente. No dejes que nadie le haga daño. Protégelo,
32:10háblale de mí para que no me olvide. Curro asintió, sus ojos brillantes por las lágrimas que se
32:15negaba a derramar. Lo haré, Pía. Le doy mi palabra. Cuidaré de Dieguito. Nadie le tocará un pelo
32:23mientras yo esté aquí. Será mi prioridad. Gracias, susurró Pía. Extendió una mano temblorosa y
32:31acarició por última vez la cabecita de su hijo. Luego, con un esfuerzo sobrehumano, se apartó. No
32:39podía soportar más. Cada segundo que pasaba era una nueva tortura. Se dio la vuelta sin mirar atrás,
32:47porque sabía que si lo hacía, si veía una vez más el rostro de su hijo en los brazos de otro
32:52hombre, sus fuerzas la abandonarían y se derrumbaría allí mismo. Caminó con la cabeza alta, aunque por
32:59dentro estaba destrozada, hacia el carruaje que la esperaba en la entrada. Subió, las puertas se
33:06cerraron con un sonido sordo y definitivo, y el vehículo comenzó a moverse, llevándosela lejos de
33:12su hogar, de su hijo, de todo lo que amaba. Y mientras la promesa se hacía cada vez más pequeña
33:19en la distancia, Pía Adarre lloró. Lloró por todo lo que había perdido, y por el miedo atroz a no poder
33:27recuperarlo jamás. La atmósfera en la promesa era cada vez más irrespirable, una mezcla tóxica de
33:35angustia, sospecha y maquinaciones ocultas. En medio de este torbellino, Leocadia se había
33:42convertido en una observadora silenciosa y aguda. La repentina y ostentosa devoción de Lorenzo por
33:49Ángela no la había engañado ni por un instante. Conocía demasiado bien al marqués de Luján, sabía de
33:57su egoísmo, de su crueldad y de su infinita capacidad para la manipulación. Amor era la
34:03última palabra que asociaría con él. Lo observaba en la mesa, durante las cenas. Veía la forma en que
34:11sus ojos, fríos como el acero, se desviaban constantemente hacia Curro cada vez que le
34:16dirigía una palabra amable a Ángela. Veía la sonrisa satisfecha, casi sádica, que se dibujaba
34:23en sus labios cuando notaba la incomodidad y el dolor del joven. No era afecto lo que Lorenzo
34:30sentía, era un placer perverso. Estaba utilizando a Ángela, una mujer frágil y vulnerable, como un
34:37arma. Un arma para herir a Curro de la manera más profunda y retorcida posible. La sospecha se
34:45convirtió en certeza, y la certeza en una rabia fría que se asentó en su pecho. No podía permitirlo,
34:52no podía quedarse de brazos cruzados mientras ese hombre jugaba con los sentimientos de dos
34:56personas de una forma tan vil. Decidió enfrentarlo, lo esperó en la biblioteca, un lugar que él solía
35:04frecuentar después de la cena para fumar un cigarro y beber una copa de brandy. Cuando Lorenzo entró y
35:11la vio de pie junto a la chimenea, enarcó una ceja con sorpresa. Leocadia, qué inesperada visita,
35:19¿deseas algo? Deseo la verdad, Lorenzo. Dijo ella, su voz firme, sin titubeos.
35:27Fue directa al grano, sin rodeos. ¿Qué pretendes con Ángela? Lorenzo soltó una bocanada de humo y la
35:34miró con una sonrisa condescendiente. ¿A qué te refieres, querida? Pretendo lo que cualquier hombre
35:41pretende con una mujer a la que corteja. Hacerla mi esposa, darle mi nombre, cuidar de ella. No me
35:49mientas. Espeto Leocadia, avanzando un paso. No te atrevas a insultar mi inteligencia. A ti Ángela
35:57te importa un bledo. Nunca te ha importado. Esto es por curro, ¿verdad? Todo este teatro,
36:03todo este cortejo ridículo. Es para hacerle daño a él. La sonrisa de Lorenzo se desvaneció,
36:11reemplazada por una expresión de fría diversión. Apagó el cigarro en el cenicero con un movimiento
36:18lento y deliberado. No había sorpresa en su rostro, solo el aburrimiento de quien ha sido
36:23descubierto en un juego demasiado simple. Eres más lista de lo que pensaba, Leocadia. Siempre lo has
36:31sido. Y entonces, sin el más mínimo atisbo de pudor o de vergüenza, se lo confirmó.
36:38Sí, tienes razón. Es por curro. Su voz era un susurro venenoso. Ese muchacho necesita una lección.
36:48Necesita entender cuál es su lugar. Se ha vuelto insolente, arrogante. Se cree con derechos que no
36:53le corresponden. Y he descubierto que la mejor manera de herir a alguien no es atacarlo directamente,
36:59sino arrebatarle lo que más quiere. O, en este caso, a quien más quiere. Leocadia lo miraba,
37:08horrorizada por la crudeza de su confesión. Pero, ¿y Ángela? ¿Te has parado a pensar en ella?
37:16Es una mujer que ha sufrido mucho. Vas a destrozarle la vida solo para satisfacer tu sed de venganza.
37:23Lorenzo se encogió de hombros. Un gesto de indiferencia absoluta que la dejó helada.
37:30Ángela obtendrá un título. Una posición. Seguridad económica. Es un intercambio justo,
37:37diría yo. Muchas mujeres matarían por una oportunidad así. Si en el proceso el pequeño
37:43curro sufre un poco. Lo considero un daño colateral aceptable. O mejor aún, una bonificación. El
37:51desprecio que Leocadia sintió en ese momento fue tan intenso que casi la ahoga. Aquel hombre no tenía
37:59alma. Era un monstruo vestido con ropas de caballero. Y ella, de alguna manera, había sido su
38:05cómplice durante años. Pero ya no. Salió de la biblioteca sin decir una palabra más, con el corazón
38:12latiéndole con furia y una nueva y terrible determinación formándose en su mente. Si Lorenzo
38:19quería jugar, jugarían. Pero ella iba a cambiar las reglas. Iba a poner todas las cartas sobre la mesa,
38:26delante de todos. Iba a forzarlo a representar su papel ante una audiencia mucho más amplia. Más tarde
38:33esa misma noche, la familia estaba reunida en el salón principal. El ambiente era sombrío, la búsqueda
38:41de Catalina y los niños no había arrojado ningún resultado. Y la desesperación de Adriano era una nube
38:46negra que se cernía sobre todos. Había un silencio denso, cargado de palabras no dichas y de miedos
38:53compartidos. Fue en ese preciso instante cuando Leocadia decidió actuar. Se puso en pie, su figura
39:01erguida y solemne captando la atención de todos. Lorenzo, que estaba sirviéndose una copa, se detuvo
39:08y la miró, una chispa de advertencia en sus ojos. Pero Leocadia lo ignoró. Perdonen que interrumpa
39:16este momento tan difícil. Comenzó, su voz clara y resonante en el silencio de la estancia.
39:21Pero tengo una noticia que no puede esperar más. Una noticia que, espero, nos traiga a todos un
39:29motivo de celebración en medio de tanta incertidumbre. Todos los ojos se volvieron hacia ella. Curro y
39:36Ángela, sentados juntos en un sofá, la miraban con una mezcla de curiosidad y aprensión.
39:42Leocadia sonrió, una sonrisa tensa y antinatural, y miró directamente a Lorenzo, desafiándolo.
39:52Luego, sin previo aviso, sin consultar a nadie, soltó la bomba. Me complace enormemente anunciarles
39:59el compromiso matrimonial entre mi querida Ángela y el marqués de Luján, don Lorenzo.
40:04El silencio que siguió a sus palabras fue absoluto. Sepulcral, fue como si una onda de
40:11choque invisible hubiera barrido la habitación, dejando a todos paralizados, petrificados.
40:18Ángela se quedó boquiabierta, el color drenándose de su rostro. Miró a Lorenzo,
40:23luego a Leocadia, su mente incapaz de procesar lo que acababa de oír.
40:26Lorenzo, por su parte, fue sorprendido con la guardia baja. Una mueca de furia cruzó
40:34su rostro por una fracción de segundo antes de que lograra recomponerse y esbozar una sonrisa
40:39forzada. Leocadia lo había acorralado, haciendo público un compromiso que él había estado
40:46manejando en las sombras. Pero la reacción más devastadora fue la de Curro. El joven
40:53se quedó inmóvil, como si le hubieran atravesado el corazón con una lanza de hielo.
40:59Su mirada fue de la de Ángela, llena de una incredulidad suplicante, a la de Lorenzo,
41:05donde vio el triunfo cruel y manifiesto.
41:09Y lo entendió todo, entendió la farsa, la manipulación, el propósito último de aquella
41:15cruel pantomima. El anuncio no fue una noticia feliz, fue una declaración de guerra, una sentencia
41:22de muerte para su amor. El shock inicial dio paso a un murmullo de sorpresa entre los marqueses
41:29y Manuel. Pero nadie supo qué decir. Leocadia había detonado una bomba en el corazón de
41:36la familia, y ahora todos estaban allí, aturdidos, en medio de los escombros de un momento que
41:42cambiaría sus vidas para siempre. El aire del salón se volvió pesado, irrespirable,
41:49cargado con el veneno de la traición y el dolor de un corazón roto.
41:54En un rincón más tranquilo y apartado del palacio, ajeno a los grandes dramas que se
41:59desarrollaban, una preocupación más silenciosa pero igualmente profunda comenzaba a tomar forma.
42:07Samuel llevaba días observando a Petra, y lo que veía le inquietaba cada vez más.
42:11La que fuera la doncella personal de la marquesa, siempre enérgica, afilada y llena de una vitalidad
42:19casi agresiva, parecía estar desvaneciéndose ante sus ojos. Al principio, eran cosas pequeñas,
42:27detalles que cualquiera podría pasar por alto. Un cansancio persistente que la hacía apoyarse
42:34en los muebles con más frecuencia. Una palidez cerúlea en su piel, que antes tenía el color
42:41saludable del campo. Pero en los últimos días, los síntomas se habían vuelto más evidentes,
42:47más alarmantes. La vio tropezar en las escaleras, algo impensable en la siempre ágil y segura Petra.
42:56La sorprendió varias veces llevándose una mano a la cabeza, con una mueca de dolor,
43:01como si sufriera jaquecas repentinas y punzantes. Su apetito, antes voraz, había desaparecido casi
43:10por completo. Apenas probaba bocado en las comidas del servicio, apartando el plato con
43:15una expresión de náusea. Esa tarde, Samuel la encontró sentada en un banco del patio de
43:22servicio, con la mirada perdida en el vacío. Tenía un ligero temblor en las manos, y cuando se dio
43:30cuenta de que él la estaba observando, intentó ocultarlas torpemente bajo el delantal.
43:37¿Petra, se encuentra bien? Preguntó Samuel, su voz suave y llena de una genuina preocupación.
43:45Petra se sobresaltó, como si la hubieran sacado de una pesadilla. Forzó una sonrisa que no llegó a
43:51sus ojos. Yo, perfectamente, Samuel, ¿por qué lo preguntas? No lo sé, últimamente la veo.
44:01Ausente, cansada, y está muy pálida, quizás debería ver a un médico. La reacción de Petra
44:07fue instantánea y desproporcionada. Se puso a la defensiva, casi con hostilidad. ¿Un médico? ¿Para qué?
44:15No tengo nada. Es solo el estrés, con todo lo que está pasando en esta casa. La desaparición de la
44:23señorita Catalina, la partida de la señora Pía. Es normal estar un poco revuelto. No te preocupes
44:31por mí y métete en tus asuntos. Se levantó bruscamente y se alejó, dejando a Samuel con la
44:37palabra en la boca. Pero su brusquedad no lo engañó. Al contrario, solo sirvió para confirmar
44:45sus sospechas. Petra no estaba bien, estaba enferma, y por alguna razón, intentaba ocultarlo
44:51con todas sus fuerzas. Samuel se quedó allí, observando su figura mientras se alejaba con un
44:58paso que le pareció extrañamente inestable. Una nueva sombra de inquietud se sumó a las
45:04muchas que ya planeaban sobre la promesa. La enfermedad de Petra era un misterio silencioso,
45:11una bomba de relojería que avanzaba sin hacer ruido en medio del estruendo de las pasiones,
45:16las traiciones y las desesperadas luchas de poder que consumían a los habitantes del palacio.
45:22Y Samuel tuvo el terrible presentimiento de que, cuando finalmente estallara, sus consecuencias
45:28serían tan devastadoras como las de cualquier otra crisis que asolaba su hogar.
45:32El día terminaba, pero la noche en la promesa no hacía más.
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