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La Promesa, Avance Del CapíTulo 673: Alonso Media Con Manuel Mientras Catalina Es Acusada
Transcript
00:00Alonso media con Manuel mientras Catalina es acusada. La tensión familiar y política sigue
00:10creciendo en el palacio. Alonso, convencido de que aún existe una salida, insiste en mediar
00:18entre Leocadia y su hijo Manuel para evitar la ruptura definitiva. Para el marqués,
00:26no se trata sólo de un asunto sentimental, sino de la estabilidad de la familia y de la empresa.
00:34Sin embargo, Manuel se mantiene cada vez más firme en su decisión,
00:38dejando a su padre en un callejón sin salida. Mientras tanto, Catalina se convierte en el
00:45centro del escándalo. Un periódico la acusa públicamente de instigar la revuelta contra
00:50los nobles, poniendo su nombre y su futuro en una situación delicada.
00:57Lo que parecía un gesto de valentía podría traerle consecuencias mucho más graves de lo que imaginaba.
01:05En los pasillos, Santos vuelve a hacer de las suyas, esta vez hurgando en la herida de María
01:10Fernández para avergonzarla por lo ocurrido en la verbena. Lope, por su parte, intenta recuperar
01:19la confianza de Vera, pero sus constantes atenciones sólo consiguen un rechazo doloroso.
01:26En medio de todo, Pía regresa a la promesa con Dieguito, convencida de que es lo mejor
01:31para el niño.
01:35Sin embargo, la dura reprimenda de Cristóbal deja claro que el mayordomo no piensa ceder
01:40ni un ápice en su autoridad.
01:44Un episodio cargado de choques, acusaciones y decisiones difíciles que marcarán un antes
01:49y un después en las vidas de los protagonistas.
01:54El sol de septiembre, un oro pálido y melancólico que anunciaba el cercano fin del verano, se
01:59filtraba a través de los imponentes ventanales del Palacio de la Promesa.
02:03Proyectaba largas sombras que se arrastraban por los suelos de mármol pulido como espectros
02:10silenciosos, testigos mudos de las tensiones que vibraban en el aire, tan densas y palpables
02:16como el aroma a cera y a leña vieja que impregnaba la mansión.
02:22Aquella mañana de jueves, 11 de septiembre, no era una mañana cualquiera.
02:26Era el preludio de una tormenta, una de esas tormentas internas que, sin truenos ni relámpagos
02:32visibles, amenazaban con resquebrajar los cimientos mismos de la familia Luján.
02:40En el corazón de esa tormenta incipiente se encontraba Don Alonso, el marqués de Luján.
02:48Refugiado en la solemne penumbra de su despacho, rodeado por los fantasmas de sus antepasados
02:53que lo observaban desde sus marcos dorados, sentía el peso de su linaje como nunca antes.
03:01No era el peso del oro ni de las tierras, sino el peso intangible del deber, del honor
03:06y de la palabra dada.
03:10Sobre su escritorio de caoba maciza reposaba una carta a medio escribir, pero su pluma permanecía
03:16inmóvil.
03:16Su mente estaba en otro lugar, en una encrucijada familiar que amenazaba con convertirse en un
03:24cisma social y económico.
03:29El problema tenía nombre y apellido, Manuel de Luján, su hijo, su heredero, y su decisión,
03:35tan firme como irracional a los ojos del marqués, de romper su compromiso con Leocadia de Figueroa.
03:40Alonso se pasó una mano por el rostro, sintiendo el cansancio grabado en cada línea de su piel.
03:52No podía entenderlo, simplemente, no podía.
03:55Aquel acuerdo no era un capricho romántico.
03:58Era una alianza estratégica, un pilar fundamental para la supervivencia y expansión de sus negocios.
04:04Un pacto sellado entre dos de las familias más influyentes de la región.
04:07Romperlo era como quitar una viga maestra de un tejado a punto de derrumbarse.
04:15Se levantó y caminó hacia la ventana, observando los jardines que comenzaban a teñirse con los ocres del otoño.
04:23Recordaba la conversación de la noche anterior con Manuel.
04:26Había sido un desastre.
04:27Un diálogo de sordos en el que cada palabra de Alonso, cada argumento sobre la responsabilidad,
04:35la tradición y las consecuencias devastadoras de su impulsividad,
04:39se había estrellado contra el muro de granito de la resolución de su hijo.
04:42No la amo, padre.
04:48No puedo casarme con una mujer a la que no amo.
04:50Había repetido Manuel, con una simplicidad que a Alonso le pareció casi infantil,
04:55insultante en su ingenuidad.
04:59Amor, había querido gritarle a Alonso.
05:02¿Qué sabes tú del amor y qué tiene que ver con el deber?
05:05El amor es un lujo que no podemos permitirnos.
05:06Pero se había contenido.
05:12Sabía que la confrontación directa solo enquistaría más la postura de Manuel.
05:19Debía ser más sutil, más persuasivo.
05:22Debía apelar a algo más profundo que la simple obediencia.
05:28Debía apelar a su conciencia, a su sentido de la familia.
05:32Con esa renovada aunque frágil determinación, salió del despacho.
05:36Tenía que encontrar a Manuel.
05:41Tenía que intentarlo una vez más, antes de que el daño fuera irreparable.
05:48La pequeña esperanza a la que se aferraba era como una vela parpadeante en medio de un vendaval.
05:53Pero era lo único que tenía.
05:58Encontró a su hijo en el hangar.
06:00El único lugar donde Manuel parecía encontrar la paz.
06:03Entre el olor a aceite y a metal de su amado aeroplano.
06:06Estaba de espaldas, ajustando una pieza del motor con una concentración febril.
06:14Como si en la precisión de la mecánica pudiera hallar el orden que le faltaba a su vida.
06:21Manuel, dijo Alonso, su voz resonando con una gravedad inusual en el espacioso hangar.
06:26Manuel se detuvo, pero no se giró de inmediato.
06:32Dejó la herramienta sobre una mesa con un clank metálico que subrayó la tensión.
06:36Finalmente, se volvió, limpiándose las manos en un trapo.
06:43Sus ojos, normalmente llenos de una chispa de aventura, estaban ensombrecidos por una obstinada melancolía.
06:49Padre, si vienes a hablar de lo mismo, te ruego que no lo hagas.
06:56Mi decisión está tomada.
07:00Alonso se acercó lentamente, su porte erguido, su expresión una mezcla de autoridad paterna y súplica.
07:06Tu decisión no te afecta solo a ti, Manuel.
07:12Afecta a esta familia, a nuestro nombre, al futuro de la promesa.
07:19Leocadia es una buena mujer.
07:21Quizás no sientas la pasión de un poeta, pero el afecto y el respeto pueden construirse.
07:29Es una base más sólida que un arrebato de juventud.
07:32Manuel soltó una risa amarga, desprovista de alegría.
07:36¿Afecto y respeto?
07:39Padre, Leocadia y yo vivimos en mundos diferentes.
07:43Ella ve nuestro matrimonio como una transacción, un escalón más en su estatus social.
07:50Mide cada palabra, cada gesto.
07:52No hay espontaneidad, no hay calidez.
07:55Vivir a su lado sería como vivir en un invierno perpetuo.
08:01Y eso no es una vida, es una condena, es tu deber, replicó Alonso.
08:06Su voz subiendo de tono, la frustración rompiendo su coraza de calma.
08:13Un deber que aceptaste.
08:15Un Luján no se retracta de su palabra.
08:17¿Qué clase de hombre serías?
08:18¿Un cobarde que huye ante la primera dificultad?
08:21La palabra cobarde pareció golpear a Manuel.
08:26Su mandíbula se tenso.
08:27No soy un cobarde.
08:31Precisamente por eso no puedo seguir con esta farsa.
08:34Sería un cobarde si me casara con ella.
08:37Prometiéndole un futuro que no puedo ni quiero darle.
08:39Sería una crueldad para ella y una tortura para mí.
08:45¿Es eso lo que quieres para tu hijo?
08:47¿Una vida de mentiras y resentimiento?
08:52Quiero que seas responsable, insistió Alonso, bajando la voz, intentando una nueva táctica.
08:57Piensa en Leocadia.
09:02Piensa en la humillación que supondrá para ella, para su familia.
09:09La dejarás en la estacada, señalada por la sociedad.
09:12¿Es eso lo que hace un caballero?
09:14Manuel guardó silencio por un momento, y por un instante, Alonso creyó haber encontrado
09:21una fisura en su armadura.
09:26Su hijo desvió la mirada, y en sus ojos apareció un atisbo de conflicto.
09:31No era un hombre cruel.
09:35La idea de herir a Leocadia, a pesar de su frialdad, le pesaba.
09:39Lo he pensado, admitió Manuel en voz baja.
09:45Y lo lamento profundamente, hablaré con ella, le explicaré mis razones con el mayor respeto
09:50posible.
09:53Pero no puedo cambiar mi decisión, no sacrificaré mi vida entera por evitarle una vergüenza
09:58temporal.
10:01Padre, por favor, intenta entenderme, por una vez, solo quiero tener la oportunidad de ser
10:06feliz.
10:07Alonso lo miró, y en la determinación de su hijo vio un reflejo de su propia juventud,
10:15una terquedad que conocía bien.
10:20Pero el mundo había cambiado, o quizás, él había cambiado.
10:24La felicidad le parecía ahora un concepto abstracto, un lujo infantil frente a la cruda
10:29realidad de las responsabilidades.
10:34Negó con la cabeza, el corazón encogido de decepción y temor.
10:38No lo entiendes, Manuel.
10:43No se trata solo de tu felicidad, se trata de nuestra supervivencia.
10:47Se dio la vuelta, su figura recortada contra la brillante luz de la entrada del hangar.
10:51Hablaré yo con Leocadia, intentaré mitigar el desastre que estás a punto de provocar.
11:02Se marchó, dejando a Manuel solo con el silencio de su aeroplano, una máquina que podía llevarlo
11:07a cualquier parte del cielo, pero que no podía ayudarlo a escapar de la jaula dorada en la
11:12que había nacido.
11:16Manuel apoyó la frente en el frío fuselaje del avión, cerrando los ojos.
11:20La conversación, lejos de hacerlo dudar, había solidificado su convicción.
11:28No daría marcha atrás, el precio de su libertad era alto, pero estaba dispuesto a pagarlo.
11:36Mientras el drama de los Luján se desarrollaba en la intimidad de sus dominios, otra crisis,
11:41esta de carácter público, estaba a punto de estallar.
11:44La mecha se había encendido en las rotativas de un periódico de tirada nacional y la pólvora
11:52llevaba el nombre de Catalina de Luján.
11:57La noticia llegó a la promesa de la manera más insidiosa posible, envuelta en la normalidad
12:02del desayuno.
12:03Fue Cruz, la marquesa, quien la descubrió, ojeaba el periódico con su habitual aire
12:11de desdén, deteniéndose en las crónicas sociales y las esquelas, cuando un titular
12:16en la sección de actualidad captó su atención.
12:21Sus ojos se entrecerraron, leyendo primero con incredulidad y luego con una mal disimulada
12:26satisfacción.
12:30Vaya, vaya, musitó, doblando el periódico con un gesto deliberado y colocándolo sobre
12:36la mesa junto a su taza de porcelana.
12:41Su voz, cargada de un veneno dulce, cortó el aire del comedor.
12:45Parece que nuestra pequeña revolucionaria ha conseguido sus cinco minutos de fama.
12:49Alonso, absorto en sus propios problemas, levantó la vista con el ceño fruncido.
12:57¿De qué hablas, Cruz?
13:01De tu hija, de Catalina, respondió ella, paladeando cada sílaba.
13:06Parece que su heroica defensa de los jornaleros frente al difunto varón de Valladares no ha
13:10pasado desapercibida.
13:14Aquí la describen.
13:15Hizo una pausa dramática, buscando las palabras exactas, como la instigadora de las revueltas,
13:21una aristócrata renegada que azuza a las masas contra su propia clase.
13:28Es realmente, poético.
13:30Justo en ese momento, Catalina entraba en el comedor.
13:34Su rostro, normalmente enérgico y resuelto, mostraba signos de una noche de insomnio.
13:39Lo ocurrido con el varón, la violencia, la sensación de haber cruzado una línea de
13:47la que no había retorno, la perseguía en sueños.
13:53Al oír las palabras de Cruz, se detuvo en seco.
13:56¿Qué estás diciendo?
13:57Preguntó, su voz tensa.
14:02Cruz le tendió el periódico con una sonrisa gélida.
14:05Léelo tú misma, querida.
14:07Parece que tus hazañas te han convertido en una celebridad.
14:12O en una paria, depende de a quién le preguntes.
14:15Catalina cogió el periódico con manos temblorosas.
14:21Sus ojos recorrieron las líneas impresas, y con cada palabra, el color abandonaba su rostro.
14:26El artículo era una sarta de tergiversaciones y mentiras.
14:33Describía su intervención no como un acto de justicia, sino como una calculada provocación.
14:38La pintaban como una agitadora peligrosa, utilizando su apellido para dar legitimidad
14:46a un levantamiento violento.
14:50Mencionaban el nombre del varón de Valladares, insinuando que su trágico final, aunque presentado
14:56como un accidente, era la consecuencia directa del clima de odio que ella había fomentado.
15:00Se le cortó la respiración.
15:05Una cosa era enfrentarse a un noble corrupto cara a cara, sentir la adrenalina de la confrontación
15:10directa.
15:14Otra muy distinta era ver su nombre y su rostro.
15:17Había una pequeña ilustración, una caricatura cruel, en un periódico, expuesta al juicio
15:23de todo el país, calumniada y convertida en el símbolo de algo que no era.
15:27El miedo, un miedo frío y paralizante que no había sentido antes, comenzó a trepar
15:35por su espalda.
15:39Empezaba a comprender, las consecuencias no eran una reprimenda de su padre o el ostracismo
15:44de sus pares.
15:48Eran reales, eran públicas y podían ser devastadoras.
15:52Esto, esto es una mentira, balbuceó, dejando caer el periódico sobre la mesa.
15:57¿Han torcido cada una de mis palabras, cada uno de mis actos?
16:04¿Y qué esperabas, Catalina?
16:06Intervino Alonso, su voz cargada de una profunda pesadumbre.
16:13Había cogido el periódico y lo leía con una expresión sombría.
16:17Este era otro frente abierto, otra mancha en el honor de los Luján.
16:20Te lo advertí, te advertí que jugar con fuego te acabaría quemando, te enfrentaste a gente
16:28poderosa.
16:31Creen que nos has traicionado, que has traicionado a nuestra clase.
16:35Y ahora se están cobrando su venganza.
16:37Pero yo solo defendí lo que era justo, exclamó Catalina, la desesperación tiñendo su voz.
16:48El varón estaba explotando a esa gente.
16:51La justicia es un concepto muy relativo en nuestros círculos, dijo Cruz con un suspiro
16:55afectado.
16:56Lo que tú llamas justicia, otros lo llaman anarquía.
17:02Y ahora, gracias a ti, el nombre de los Luján está asociado a la anarquía.
17:10¿Te das cuenta del daño que has hecho?
17:12¿Del peligro en el que nos has puesto a todos?
17:17Catalina miró de su padre a su madrastra.
17:19En los ojos de Alonso vio preocupación y decepción.
17:22En los de Cruz, un triunfo apenas disimulado.
17:28Se sintió terriblemente sola.
17:30La certeza moral que la había impulsado a actuar comenzaba a resquebrajarse bajo el
17:34peso de la opinión pública y el rechazo familiar.
17:40El varón de Valladares ya no podía hacerle daño.
17:43Pero su fantasma, invocado por la tinta de un periódico, parecía más poderoso que nunca.
17:48La joven empezó a comprender que la batalla que había librado era sólo la primera escaramuza
17:56de una guerra mucho más larga y sucia de lo que jamás había imaginado.
18:02Lejos de los salones nobles, en el bullicioso y a menudo tenso mundo del servicio, las intrigas
18:08eran de otra naturaleza, más personales pero no menos hirientes.
18:11Y el principal artífice de esas pequeñas maldades era Santos, el nuevo lacayo, cuya
18:20sonrisa servil ocultaba una personalidad retorcida y un placer perverso en hurgar en las heridas
18:25ajenas.
18:29Esa mañana, su objetivo era María Fernández.
18:32La encontró en el oficio, puliendo la plata con un ritmo metódico, su mente perdida en
18:37los recuerdos agridulces de la verbena de Luján.
18:41Había sido una noche de liberación, de música y de risas, pero también de decisiones complicadas
18:49y emociones a flor de piel.
18:53Su relación con Salvador atravesaba un terreno pantanoso, y la noche de fiesta no había hecho
18:58más que remover el fango.
19:03Santos se acercó sigilosamente, apoyándose en el marco de la puerta con una falsa indolencia.
19:08Trabajando duro como siempre, María, casi parece que intentas borrar alguna mancha de
19:16tu conciencia y no solo de la plata, dijo con un tono zalamero que a María le erizó
19:21la piel.
19:24Ella no levantó la vista, solo hago mi trabajo, Santos, algo que tú deberías probar de vez
19:29en cuando en lugar de vigilar a los demás.
19:34Él soltó una risita, oh, no te enfades, solo es curiosidad, me han contado que fuiste
19:39el alma de la fiesta en la verbena.
19:41Bailando con todos, riendo a carcajadas, se te veía muy, desinhibida.
19:49La palabra desinhibida la pronunció de una forma que la convirtió en un insulto.
19:56María apretó con fuerza el paño de pulir, sabía perfectamente lo que estaba haciendo,
20:01pincharla, provocarla, intentar sonsacarle algo que pudiera usar en su contrao, simplemente,
20:07disfrutar de su incomodidad.
20:09Me divertí, sí, para eso son las verbenas, ¿o es que a ti no te gusta divertirte?
20:20A mí me encanta, respondió él, entrando en la habitación y rodeando la mesa lentamente,
20:25como un tiburón que estudia a su presa.
20:30Pero hay formas y formas de divertirse, y algunas, digamos que dan que hablar, sobre todo cuando
20:36una tiene un novio tan formalito como Salvador.
20:41A él le pareció bien tú, alegría contagiosa.
20:44María dejó la pieza de plata sobre la mesa con un golpe seco.
20:48Se giró para encararlo, sus ojos lanzando chispas.
20:54Mi relación con Salvador no es asunto tuyo.
21:00Y lo que yo haga o deje de hacer en mi tiempo libre, tampoco.
21:04Así que, si no te importa, tengo mucho trabajo que hacer y tu presencia no ayuda.
21:08Santos levantó las manos en un gesto de falsa rendición.
21:15Tranquila, fiera, no hace falta sacar las garras.
21:20Solo era un comentario, es que me preocupo por ti, no quería que la gente pensara cosas que no son.
21:28Ya sabes cómo son las malas lenguas.
21:30Empiezan con un susurro en la verbena y acaban en un grito en el palacio.
21:34La amenaza velada flotaba en el aire.
21:39María sintió un nudo en el estómago.
21:42Sabía que Santos era peligroso, que disfrutaba sembrando cizaña.
21:48Intentó mantener la compostura, proyectar una imagen de indiferencia que no sentía en absoluto.
21:56La gente que me importa sabe perfectamente cómo soy.
21:59Y las opiniones de los demás, sobre todo las de ciertas personas,
22:03me tienen sin cuidado.
22:07Le dio la espalda, volviendo a su tarea, en una clara señal de que la conversación había terminado.
22:15Santos permaneció un segundo más a su espalda,
22:18y María pudo sentir su sonrisa maliciosa quemándole la nuca.
22:24Luego, sin decir nada más, se dio la vuelta y se marchó,
22:28dejándola con el corazón latiendo con fuerza y un regusto amargo en la boca.
22:35No le había sacado ninguna información, pero había logrado su objetivo.
22:40Perturbarla, hacerla sentir vulnerable y observada.
22:42La compostura que tanto se esforzaba por mantener era una fachada cada vez más frágil.
22:53En otro rincón de ese microcosmos que era el área de servicio,
22:57se libraba una batalla emocional muy diferente,
23:00una marcada por la tristeza y la incomprensión.
23:02Lope, el cocinero, no podía resignarse.
23:08Desde que Vera había puesto fin a su relación,
23:11un vacío se había instalado en su pecho.
23:13Un vacío que intentaba llenar con trabajo,
23:16pero que reaparecía en cada momento de calma.
23:21Estaba convencido de que todo era un malentendido.
23:24Creía que su preocupación por ella,
23:26su necesidad de saber dónde estaba y con quién,
23:29era una prueba de su amor, no una muestra de desconfianza.
23:35No entendía que para Vera,
23:37que había vivido una vida de control y opresión antes de llegar a la promesa,
23:41su actitud era asfixiante,
23:43una repetición de las cadenas de las que había luchado por liberarse.
23:49Decidido a hacer un último intento,
23:51la buscó, la encontró en el jardín,
23:54doblando la ropa recién lavada que olía a sol y a jabón.
23:59La luz de la mañana suavizaba sus facciones,
24:03pero Lope pudo ver la tensión en la línea de su mandíbula.
24:09Vera, dijo suavemente, acercándose con cautela.
24:13Ella se sobresaltó y al verlo, su expresión se endureció.
24:16Lope, ¿qué quieres?
24:21Quiero hablar, suplicó él.
24:23Solo cinco minutos, por favor.
24:27Necesito que entiendas que todo lo que hago,
24:30lo hago porque me importas.
24:31Porque te quiero y me preocupo por ti.
24:36Vera dejó la sábana que estaba doblando sobre el cesto y se cruzó de brazos.
24:40Lo miró fijamente, y en sus ojos ya no había el cariño de antes,
24:45sino un agotamiento profundo.
24:49¿Preocuparte, Lope?
24:51¿A eso le llamas preocuparte?
24:52Me interrogas cada vez que salgo de la cocina.
24:57Me preguntas con quién he hablado,
24:59a dónde he ido.
25:00Me miras con recelos y sonrío a otra persona.
25:02Eso no es preocupación, es control.
25:08Es como si no confiaras en mí,
25:10como si pensaras que a la primera de cambio voy a hacer algo para traicionarte.
25:16No es eso, se defendió Lope, desesperado.
25:19Es que, he sufrido mucho, Vera, y tengo miedo de perderte.
25:26Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
25:28Las palabras de Lope, que pretendían ser un bálsamo,
25:32fueron para ver a la gota que colmó el vaso.
25:37Su cansancio se transformó en una ira fría y afilada.
25:40¿Y crees que tu miedo te da derecho a convertirme en tu prisionera?
25:44Replicó ella, su voz temblando de emoción contenida.
25:50He pasado demasiado tiempo de mi vida haciendo lo que otros esperaban de mí,
25:54viviendo bajo la constante vigilancia de alguien.
25:59Llegué aquí buscando libertad, buscando ser yo misma.
26:03Y tú, Lope, tú estás construyendo una nueva jaula a mi alrededor.
26:07Una jaula hecha de tu inseguridad y tus miedos.
26:12Se acercó a él, y sus ojos, normalmente dulces,
26:16eran ahora dos pozos de determinación y dolor.
26:18Dices que quieres recuperar la confianza entre nosotros.
26:24Pero la confianza nunca existió de verdad, ¿verdad?
26:27Porque si confiases en mí, me dejarías respirar.
26:30Me dejarías tener mis propios pensamientos, mis propios amigos,
26:37mis propios momentos sin tener que darte explicaciones.
26:40Le dio la espalda, volviendo a su cesto de ropa como si fuera un ancla en medio de la tormenta de sus emociones.
26:49Estoy cansada, Lope.
26:54Estoy cansada de que siempre estés pendiente de cada uno de mis movimientos.
26:58Se acabó, déjame en paz, de verdad.
27:04Cada palabra fue un golpe directo al corazón de Lope.
27:10No había sido un grito, ni una discusión acalorada.
27:13Había sido algo peor.
27:15Una sentencia, pronunciada con una calma devastadora.
27:21El duro revés lo dejó sin aire, paralizado en medio del jardín.
27:25Vio cómo Vera recogía el cesto y se alejaba hacia la casa sin volver la vista atrás.
27:33Y en esa espalda que se alejaba, Lope comprendió la magnitud de su error.
27:38Su intento de aferrarse a ella con demasiada fuerza había sido precisamente lo que la había empujado a escapar.
27:46Se quedó allí, solo, con el sol de la mañana brillándole en la cara y sintiendo un frío invernal en el alma.
27:55Estaba completamente abatido, hundido en la certeza de que, en su afán por no perderla, la había perdido para siempre.
28:05La jornada en la promesa seguía su curso, ajena en apariencia a las tormentas que se gestaban en el interior de sus habitantes.
28:12Pero una nueva llegada estaba a punto de provocar otro choque de voluntades, esta vez entre dos de las figuras con más autoridad del servicio.
28:23Pia Adarre, la ama de llaves, y Don Cristóbal, el nuevo y severo mayordomo.
28:28Pia había tomado una decisión difícil, pero, a su juicio, necesaria.
28:36Después de un tiempo teniéndolo al cuidado de Benny, la cocinera del convento, había decidido que el mejor lugar para su pequeño hijo, Dieguito, era a su lado, en la promesa.
28:46Sabía que no sería fácil, sabía que la presencia de un bebé en las dependencias del servicio era una anomalía que no todos verían con buenos ojos.
28:57Pero su instinto maternal le decía que era lo correcto, su hijo la necesitaba, y ella necesitaba a su hijo.
29:09Llegó a media mañana, con el pequeño Dieguito en brazos, envuelto en una manta.
29:14El bebé dormitaba plácidamente, ajeno al mundo de jerarquías y tensiones en el que acababa de entrar.
29:23Al cruzar el umbral de la zona de servicio, se hizo un silencio.
29:27Las doncellas y los lacayos que pululaban por los pasillos se detuvieron, mirando la escena con una mezcla de sorpresa, curiosidad y, en algunos casos, aprensión.
29:40Señora Pia. Comenzó a decir Yana, acercándose con una sonrisa cálida.
29:45Es Dieguito.
29:49Qué hermoso está. Gracias, Yana, respondió Pia, devolviéndole la sonrisa, aunque la sentía frágil.
29:57Buscaba con la mirada a la única persona cuya reacción realmente le importaba en ese momento.
30:07Y no tardó en encontrarla.
30:09Cristóbal apareció al final del pasillo, caminando con su paso firme y autoritario.
30:14Su rostro, como siempre, era una máscara de impasibilidad, pero sus ojos se clavaron de inmediato en el bulto que Pia sostenía en brazos.
30:25Se detuvo a unos metros de ella, y su mirada se deslizó del rostro de Pia al del bebé y de nuevo a Pia.
30:34Señora Adarre, dijo, su voz desprovista de cualquier emoción.
30:42¿Se puede saber qué significa esto?
30:46Pia se hirguió, adoptando la postura de ama de llaves que tantas veces le había servido de escudo.
30:51Significa, don Cristóbal, que mi hijo vivirá aquí, en la promesa.
30:59He dispuesto una cuna en mi habitación.
31:01No será molestia para nadie.
31:06La calma de Pia pareció enfurecer aún más al mayordomo.
31:12Su rostro se contrajo en una mueca de incredulidad y enfado, que no será molestia.
31:17Ha perdido usted el juicio.
31:19Espetó, su voz subiendo de volumen, atrayendo la atención de todos los que estaban cerca.
31:27Esto es una casa de trabajo, no una guardería.
31:30Pia, ¿pretende que un bebé viva entre el servicio, con sus llantos, sus necesidades y sus enfermedades?
31:36Es absolutamente inaceptable.
31:41La dureza de sus palabras resonó en el pasillo.
31:44Pia sintió como la sangre le subía a las mejillas.
31:47Una mezcla de humillación y rabia.
31:52Abrazó a su hijo con más fuerza, como para protegerlo de la hostilidad de aquel hombre.
32:00Es mi hijo, don Cristóbal.
32:02Y mi lugar está aquí.
32:04Por lo tanto, el suyo también.
32:06Soy la ama de llaves y sabré compaginar mis deberes con el cuidado de mi hijo sin que interfiera en el buen funcionamiento de la casa.
32:15Usted se cree que puede tomar una decisión de este calibre sin consultarme.
32:19La abroncó Cristóbal, dando un paso al frente, invadiendo su espacio personal.
32:27Yo soy el mayordomo.
32:29Yo estoy al cargo de la organización de esta casa y de su personal.
32:32Y yo le digo que ese niño no puede quedarse aquí.
32:37Su decisión es una insubordinación intolerable.
32:40La situación era de una tensión extrema.
32:42El poder de Pía como ama de llaves chocaba frontalmente con la autoridad superior de Cristóbal como mayordomo.
32:54Era una lucha de poder en toda regla.
32:56Y Dieguito, en su inocencia, era el centro del conflicto.
33:00Con el debido respeto, don Cristóbal, replicó Pía, su voz temblando ligeramente pero firme en su resolución, esta es una cuestión personal.
33:15He servido en esta casa durante muchos años con lealtad y eficacia.
33:19No estoy pidiendo un favor.
33:21Estoy ejerciendo mi derecho como madre.
33:23Un derecho que los marqueses no me han negado.
33:29La mención de los marqueses fue un movimiento audaz.
33:32Un recordatorio de que existía una autoridad por encima de él.
33:38Pero a Cristóbal no pareció importarle.
33:41Estaba decidido a imponerse.
33:43A dejar claro desde el principio quién mandaba.
33:45Su objetivo no era solo el bebé.
33:50Era Pía.
33:51Era doblegar su espíritu independiente.
33:54Someterla a su voluntad.
33:57Los marqueses me han encomendado a mí la gestión del servicio.
34:01Y mi gestión dice que un bebé aquí es una fuente de caos y una distracción inaceptable.
34:05O el niño se va, o tendrá que atenerse a las consecuencias, señora Adarre.
34:13Y le aseguró que no le gustarán.
34:17La amenaza quedó suspendida en el aire, cruda y brutal.
34:21Pía lo miró, y en sus ojos fríos no vio ninguna posibilidad de compasión o negociación.
34:28Vio a un hombre dispuesto a marcar su autoridad a cualquier precio.
34:32La alegría de tener a su hijo de vuelta se había evaporado.
34:35Reemplazada por la angustia y la incertidumbre.
34:41Había pensado que traer a Dieguito a la promesa sería lo mejor para él.
34:45Pero en ese momento, enfrentada a la dura intransigencia de Cristóbal, empezó a dudar.
34:53Lo que era seguro es que acababa de declarar una guerra.
34:56Una guerra que no sabía si podría ganar.
35:01Y así, mientras el sol alcanzaba su ceniz sobre la promesa,
35:05los hilos del destino de sus habitantes se tensaban cada vez más.
35:11Un padre luchaba por el deber contra la felicidad de su hijo.
35:15Una hija se enfrentaba al escarnio público por defender su conciencia.
35:21Un lacayo sembraba discordia por puro placer.
35:24Un amante perdía a su amada por su incapacidad de confiar.
35:27Y una madre se preparaba para luchar por su hijo contra la tiranía de un hombre.
35:35Las tormentas, hasta entonces invisibles, comenzaban a descargar su furia.
35:39Y nadie en el palacio, ni arriba ni abajo, saldría indemne de la tempestad.
35:44Un amando perdía al escarnio público por su hijo contra el hindi.
35:54No.
35:54Un amulo.
35:55Un amulo.
35:56Un amulo.
35:57Un amulo.
35:58Un amulo.
35:58Un amulo.
35:59Un amulo.
35:59Un amulo.
36:00Un amulo.
36:00Un amulo.
36:02Un amulo.
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