La Distonía Focal es una enfermedad neurológica que desde el punto de vista estrictamente médico (dejando de lado las consecuencias psicológicas, sociales, etc.) es un desajuste del control motor debido no a una enfermedad, sino a la propia práctica.
Posiblemente debajo de este desajuste hay condicionantes anatómicos, genéticos, fisiológicos, etc., pero en el fondo, es el efecto secundario de poner al limite el Sistema Nervioso Central desde el punto de vista del control motor. A nivel motor, lo que hace el músico es tan complejo y son unos movimientos tan finos, que tiene el riesgo de desarrollar una Distonía Focal.
Se manifiesta normalmente en músicos con un nivel alto, que se encuentran en los últimos años de la carrera (de estudio del instrumento), o en los primeros de su trayectoria profesional. Suele aparecer en un contexto de elevado estrés físico-psíquico, por ejemplo preparando un examen, una gira, una grabación, o incluso por desajustes personales como la separación de la pareja, la muerte de un familiar, etc.
El síntoma típico es que de pronto un día el músico nota que cuando hace un determinado pasaje, hay un dedo que no hace lo que ha de hacer. Un gesto que hasta ahora era automático y que no requería ningún tipo de atención, de pronto no reacciona como se esperaba. Por ejemplo en un determinado arpegio en la guitarra, un dedo queda encogido dentro de la mano, así que cuando voy a buscar la cuerda correspondiente, este dedo no esta en su sitio y no suena la cuerda. La aparición de los síntomas normalmente es progresiva, pero otras veces de un día para otro el problema aparece de manera muy acusada. A día de hoy y gracias a las investigaciones realizadas, se sabe que la Distonía Focal realmente no es un problema psicológico, sino un trastorno neurológico, aunque sus síntomas parezcan indicar un bloqueo.
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