00:00Usted ha sido víctima de una campaña de deshumanización extraordinaria,
00:05otros presidentes también, pero es verdad que ahora todo se multiplica
00:08enormemente con las redes sociales, con el contagio de la política profesional
00:14y salta del mundo digital a la vida física.
00:20Hemos escuchado todos cánticos con insultos en conciertos masivos este verano
00:26y a muchas personas expresar con mucha naturalidad el odio que le tienen a usted personalmente.
00:33¿Cómo gestiona usted esa situación?
00:36Con mucha paciencia.
00:38¿Y cómo cree que es reconocido por los españoles? ¿Por qué cree que ese odio ha aprendido?
00:41Pero fíjese, yo creo que la clave aquí es, todo lo que estamos viendo,
00:47no solamente respecto a esto que usted hacía referencia, sino también los hechos lamentables
00:51que hemos visto hoy en un barrio de Madrid, en el distrito de Hortaleza,
00:55lo que quiero decir es que al final son la consecuencia de algo previo
01:01y la causa tenemos que verla en la falta de respeto, de consideración,
01:07en el me gusta la fruta, en la barra libre para insultar al adversario político.
01:12¿Usted no tiene ninguna responsabilidad en la polarización de España?
01:15La polarización de España es asimétrica.
01:19Yo no insulto.
01:20Yo puedo defender legítimamente mis ideas y criticar a mi adversario político.
01:25Pero si en una conversación como la que estamos usted y yo teniendo,
01:30de repente uno de los dos insulta al otro, ¿en qué términos se tiene que responder?
01:35Y, sobre todo, si lo hace un responsable político,
01:40aquellos que confían en ese responsable político elevan la apuesta N.
01:45Nosotros lo que estamos viendo ahora es la consecuencia de unas causas
01:49que tienen que ver con esa falta de respeto y con esos insultos.
01:53Por tanto, yo lo que propongo es lo siguiente, una cosa que me parece que es de sentido común,
01:57que nos lo apliquemos todos.
01:58Dejemos de insultar, defendamos nuestras ideas con convicción, con vehemencia,
02:05como lo solemos hacer los españoles, con pasión, pero, desde luego, con un mínimo de respeto.
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