Hoy he visto amanecer el sol entre la niebla, igual que un disco jalde al alcance de mi mano.
La senda de Villamoros a Mansilla era una rua, repleta de romeros camino de occidente.
Al norte, las choperas y las cuestas astures de la Lancia pelada por la historia y el olvido...
Un peregrino se relamió de envidia, y quiso capturar este febo mio; cogerlo en el recuerdo,
en la recámara digital, y en la retina.
"¡Será para orientarse! - pensé - ¡qué contradicción tan hermosa, casi divina!"... Pero este sol es mio. Me adentré en la neblina: de los pueblos dormidos; de los gatos cegatos de legañas; de las cigüeñas blancas, brujuleando la pradera; y de la luna dorada entre la niebla y el rocío. ¡El sol que he visto yo, nadie lo ha visto!
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