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  • hace 17 años
Dejó muletazos de gran estética y belleza, algunos ejecutados prácticamente al ralentí, con el reminedo de Garncigrande jugado en quinta posición a un animal noble pero carente de empuje dentro de una obra de gran plasticidad a la que quizás le faltó algo de intensidad para enfatizar con el tendido. Silencio y ovación.

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