00:00Alex Jiménez, un joven cubano de 21 años, ha convertido su cuarto en una improvisada
00:07editorial de manga. Con 20 gigas de historias japonesas en su computadora y programas de
00:13diseño, fundó hace tres años Mangatini, un emprendimiento que imprime y encuaderna manualmente
00:19volúmenes de manga para satisfacer una creciente demanda en Cuba, donde acceder a ediciones
00:25originales es casi imposible. La pasión por la cultura japonesa ha crecido con fuerza en la isla,
00:48especialmente desde la llegada del wifi en 2014. José Ángel González, amigo de Jiménez,
00:55recuerda haber descubierto el anime gracias a un CD quemado con la serie One Piece. Como muchos otros
01:02jóvenes, el salto al manga fue inevitable, atraídos por la profundidad emocional y narrativa que
01:08distingue estas historias frente a los cómics occidentales.
01:11El salto al manga lo di por la necesidad pura que uno tiene a veces de seguir las series que uno,
01:19por ejemplo, las cancelan o están muy adelantadas, o sea, están muy atrasadas en relación al manga.
01:26Me pasó, por ejemplo, el mismo ejemplo de Bleach, que es mi anime favorito, por decirlo así. Nunca se
01:31terminó la serialización del anime, entonces dije, yo no puedo quedarme sin terminar de verlo,
01:36sin saber qué pasa al final y pase a manga.
01:38Los clientes de Mangatini son diversos, estudiantes, trabajadores, músicos o deportistas. Jiménez
01:45calcula que cuatro de cada cinco personas consume anime y dedica entre seis y siete horas diarias a
01:52imprimir y empastar libros incluso en medio de apagones. Convencido del futuro del manga en Cuba,
01:59sueña con hacer crecer su negocio al ritmo del entusiasmo de sus lectores.
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