En la calle de atrás, tropecé con un rebañito de gallinas, cacareando, y escarbando entre las ortigas y la broza de las sebes. Y un gallo mandón, chulo como un "chulo de putas", "kikiricando", como un jilguero ligón.
Era el Gallo Quirico de Nava de los Caballeros. Miradlo:
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