Los migrantes de origen asiático se encuentran varados en las comunidades de Guayabito, Cocalito y Jaqué, y ya han pasado varias semanas de angustia sin recibir ningún tipo de respuesta o atención por parte de las autoridades. La alarma fue encendida por el padre Gustavo Rivas, un sacerdote que ha sido testigo de la gravedad de la situación.
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