Era Díez Rilke y su patria de la infancia hasta que apareció Don Quijote de la Mancha aquella mañana en que nevaba
Cesare Pavese fue el primer citado por el Premio Cervantes, Luis Mateo Díez. Fue para hablar de su infancia «mítica» de posguerra. Mítica por la vocación pronta, el «efecto beneficioso». El niño escritor que citó en segundo lugar a Rafael Azcona y su deliciosa novela el repelente niño Vicente. Era Luis Mateo Díez un «diminuto ser embelesado» por las veladas nocturnas al que la vida «encaminaba y encandilaba».
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