La legisladora Marjorie Taylor Greene, que se ha adherido abiertamente al movimiento conspiratorio QAnon, desató dentro del Partido Republicano una crisis de identidad. El Partido Republicano se negó a disciplinar a la congresista y los demócratas usaron su mayoría en la Cámara de Representantes para expulsarla del comité de Educación y del comité del Presupuesto, puestos a los que había sido designada por su propia formación.
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