Las personas que sufren de disfunción de la vejiga urinaria, bien por daños o
malformaciones, pronto podrían adquirir un nuevo órgano de repuesto creado en
el laboratorio, aseguran investigadores de Boston que han logrado implantar
vejigas sintéticas en perros.
La vejiga urinaria es un saco membranoso en el que se acumula la secreción de
orina de los riñones. Si sufre daños por heridas o enfermedades como el cáncer,
o en caso de defectos congénitos, es necesario extirpar la zona afectada e
implantar en su lugar tejidos nuevos. Sin embargo, los donantes de vejiga
escasean, lo cual obliga a los cirujanos a emplear a menudo tejidos tomados de
otros órganos, como del intestino. El parche
implantado no tiene tanta elasticidad como el tejido extirpado, lo que da lugar
a un aumento de la presión en el órgano. A largo plazo, la vejiga y los riñones
pueden quedar afectados. Por tanto, Atala y sus colegas decidieron crear un
repuesto más apropiado. Recientemente los investigadores informaron
que habían logrado desarrollar una vejiga entera en un cultivo de laboratorio.
El primer paso del experimento, una operación muy sencilla, consistió en operar
a seis sabuesos para extirparles trozos de tejidos de vejiga de un centímetro
cuadrado. Los dos tipos de células de la vejiga, musculares y de tejido
epitelial, fueron separadas y cultivadas durante seis semanas. A continuación,
crearon un trozo de polímero biodegradable en forma de vejiga y pintaron su
pared interior de células epiteliales y el exterior de células musculares.
Después de cultivar las células durante otra semana, los investigadores les
extirparon la vejiga a los perros y les implantaron la que habían creado en el
laboratorio. Descubrieron que la vejiga artificial mantuvo el 95% de la
capacidad de la original y una presión normal durante 11 meses.
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