Esta playa de Asturias es de una belleza muy curiosa: junto a la desembocadura del Río Vallina, tiene forma de embudo, lo cual hace que desde sus 150 metros de arenal no se llegue a ver el mar en el horizonte. Esto es así sobre todo durante la bajamar. En cambio, cuando la marea sube, el mar de color esmeralda entra por el canal formado a lo largo de los siglos. El agua mansa, casi una piscina, es ideal para los juegos infantiles. En la playa de Poo los niños y los padres puedes disfrutar sin peligros. Suele estar muy concurrida, por lo que es mejor madrugar para pasar en ella un buen día de playa.
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