Al relacionar la MPTP con el Parkinson, se empezó a sospechar que podría estar matando las células de dopamina. La MPTP es muy tóxica para unas diminutas estructuras cristalinas, las mitocondrias, que constituyen las centrales energéticas de las células. Cuando fallan, explica Langston, "es como si se produjera un apagón. No hay energía para hacer funcionar la célula". Peor aún, cuando las mitocondrias empiezan a funcionar mal, sueltan radicales libres de oxígeno, que son tóxicos. Eso "causa mucho más daño aún que el apagón", afirma Langston. Los radicales libres pueden corroer las proteínas de la célula y dañar el ADN.
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