El aprendizaje por imitación se llama en etología “aprendizaje vicario”, es la forma de adquirir conductas nuevas mediante la observación. Fue formulado por el psicólogo Albert Bandura, al comprobar que no todo el aprendizaje se logra experimentando personalmente las acciones. Dividió el aprendizaje en dos grupos, aprendizaje activo, los conocimientos que se adquieren al hacer las cosas, y aprendizaje social o vicario, el que se obtiene observando a los otros. La diferencia entre ambos es que el aprendizaje vicario tiene lugar inmediatamente, a diferencia del otro tipo de aprendizaje no requiere proceso gradual alguno. El proceso de aprendizaje vicario es dividido por Bandura en dos fases:
a) Fase de Adquisición.
b) Fase de Ejecución.
La primera fase es la de aprendizaje por observación, en ella se adquiere la información. No resulta necesario para que el aprendizaje se produzca que el observador ejecute inmediatamente la conducta que le es presentada por el modelo. En la segunda fase el sujeto imita la conducta observada. El aprendizaje vicario se consolida gracias a un refuerzo indirecto (llamado refuerzo vicario) En el caso del perro, la observación de las consecuencias que para el modelo observado tiene la conducta exhibida (premio/reforzamiento positivo o castigo/condicionamiento aversivo) hará que se modele su conducta y adopte o no dicho comportamiento. Para llevar a cabo un aprendizaje vicario tiene que prestar atención a lo más relevante del comportamiento, después debe recordar el comportamiento, y finalmente tiene que estar motivado (refuerzo positivo) para adoptar el nuevo comportamiento. En el aprendizaje vicario está implicado un grupo de neuronas cerebrales muy particulares, que se conocen con el nombre de neuronas espejo, aquellas que controlan los actos imitativos, de las que hablará más adelante. Ahora la pregunta es: ¿Hay evidencias de que el perro puede aprender por imitación?
Comentarios