Últimamente, los cánones de belleza han cambiado, pasando de la voluptuosidad a lo etéreo, teniendo como máximo exponente a bellezas como Keira Knightley, de rostro angelical y escuálidas extremidades. Una Bratz para publicidades de perfume. Este nuevo estereotipo, el de la extrema delgadez como símbolo de belleza (atrás quedaron las atrevidas curvas a lo Elisabeth Taylor), sigue pisando fuerte, auspiciado por el cine, la moda y la televisión. Y quien piense que la publicidad es la autora de dicho estereotipo, anda errado: la publicidad aprovecha las tendencias emergentes, pero no las crea, sino que las refleja. Lo que no le quita su parte de mérito o culpabilidad.
Comentarios