Cualquier parisino sabe que el parque Bois de Boulogne es un lugar muy relacionado con la prostitución. Todas las mañanas acuden multitud de mujeres al lugar, ya sea en autobús o con sus propios vehículos, y empiezan su jornada instalando su puesto de trabajo: algunas montan tiendas de campaña en la zona arbolada o detrás de los arbustos, mientras que otras abren los maleteros, abaten los asientos, tapan las ventanillas y encienden un poco de incienso. Cuando ya han dispuesto su espacio, se preparan ellas mismas maquillándose cuidadosamente y poniéndose un atuendo más sexy o incluso desnudándose. El proceso es casi un ritual mediante el cual las mujeres trascienden los límites de su vida «diaria» y asumen su papel de prostitutas.
Sé la primera persona en añadir un comentario