Esencialmente, la lengua del perro es un órgano muscular alargado con la superficie superior cubierto con epitelio especializado. Entre sus funciones incluyen responder al gusto, al tacto, al dolor y ayudar en la disipación del calor.
En el libro “Miller´s Anatomy of the dog” de Howard E. Evans y Alexsander Lahunda, describen al menos ocho pares de músculos (transversales, longitudinales y perpendiculares) encargados de controlar todas los movimientos de la lengua del perro, algunos con nombres médicos latinos como los músculos estilogloso, hiogloso y geniogloso. Se sabe por diversos estudios que la parte de la punta de la lengua del perro tiene papilas gustativas exclusivas para el agua. Crean el deseo de beber, algo muy importante para su hidratación porque su dieta natural, que es a base de carne, contiene mucha sal. El simple hecho de beber para un perro es más complicado de lo que parece. Los perros curvan la lengua dentro del agua para crear una zona de gran superficie en la que se llevan una porción de agua y luego ellos y la vuelven a meter en la boca cerrándola de golpe, rápidamente, antes de que el agua se escape. Es un proceso sorprendentemente complejo y muy bonito para una necesidad diaria tan básica y por eso los perros salpican tanto cuando beben.¿Quién no ha tenido que fregar el suelo de la cocina o en la parte donde él bebe agua después de haber satisfecho su sed?
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