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  • hace 9 años
La imaginación forma parte indisoluble de nuestra estructura de Personalidad. No se da solamente en lo artistas, científicos o deportistas, sino también en el hombre “común”. No es un privilegio de pocos, sino un proceso particular de la “raza humana” desde la aparición del hombre sobre la tierra. De ésta dan cuenta las creencias, las filosofías, las religiones,los mitos, etc., es decir la cultura en general. Todos los seres tienen diferentes posibilidades en el uso de la imaginación debiéndose considerar no solo su personalidad también el entorno, el que puede actuar en forma positiva o negativa. Casos existen en que la imaginación ha servido de efectivo soporte para la evolución de la Humanidad. En el deporte la imaginación, es el basamento del método de visualización, solo que ésta esta acotada al “trabajo” el deportista y a sus estrategias. Asimismo la imaginación es el sustrato básico de los procesos creativos. Cada persona, en nuestro caso cada deportista utilizará su “background” para recurrir a imágenes previas que le fortalezcan el proceso de visualización. En realidad, cuando estamos deseando algo de lo que ya hemos tenido experiencia, la visualización del mismo se hace presente como una parte constituyente imprescindible. En el caso que nos ocupa la visualización incluye a los cinco sentidos biológicos: la vista, el oído, el kinestésico, el gusto y el tacto. De este modo y en forma combinada aunque prevalezca un sentido sobre el otro, el deportista podrá ejercitar diferentes tipos de visualización. Algo relativamente similar ocurre con los artistas, aún en aquellos en los que los reflejos creativos pertenezcan al campo de lo automático. Cuanto más real sea la imagen evocada más efectiva será. La coincidencia entre la imagen y la acción deberán ser lo más ajustada posible.

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