El perfeccionismo no nos permita relajarnos, nos mantiene constantemente en tensión, con el deseo de controlar todo a nuestro alrededor; y el resultado nunca nos parece que sea lo suficientemente bueno.
En la meditación entramos en nuestro interior para sacar a la luz cuales son los motivos que nos impiden relajarnos y disfrutar. Sanamos ese sentimiento de inadecuación que se manifiesta como necesidad de "perfección" en el mundo externo.
Nos hacemos conscientes de que ya somos seres perfectos y merecedores; que todo está bien tal y como está y aprendemos a ver la perfección que se oculta detrás de lo imperfecto.
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