Algunos de los convictos más peligrosos de Suiza no están sintiéndose tan agresivos últimamente. Treinta celdas del sistema de cárceles de Suiza han sido pintadas de rosa con el objetivo de calmar la agresividad de los reclusos. Este proyecto es llamado “El Rosa que Calma”, y psicólogos tienen la esperanza que este matiz tradicionalmente femenino traerá efectos apaciguadores en los comportamientos de los prisioneros. Mientras que este color es conocido por promover la relajación, sus características femeninas también parecen promover la humillación en muchos reclusos del sexo masculino. El Rosa es un color de relajación, de acuerdo a psicólogos. Se cree que ayuda a tranquilizar los sentimientos de enojo y producir un efecto de calma en los nervios cuando se exponen a este color por cierto período de tiempo. El sistema de cárceles de Suiza usa este efecto psicológico a su ventaja al recluir a los prisioneros en estas celdas. Mientras la agresión puede durar aproximadamente quince minutos, según la psicóloga Daniela Spath, los reclusos son confinados normalmente a estas celdas por períodos de dos horas. No es de sorprender, que muchos de ellos no estén muy contentos con este tipo de trato, argumentando que son humillados y comparan estas celdas a las habitaciones de pequeñas niñas. Las prisiones no son las únicas organizaciones que usan esta táctica. Algunas estaciones policiales tienen “tanques para ebrios” o habitaciones de color rosado, que se usan específicamente para aquellos que son arrestados por intoxicación pública. Según una representante policial, el rosa ayuda a calmar a los intoxicados y produce que se duerman en forma más tranquila. La próxima vez que se encuentre agresivo, imagínese en una habitación de color rosa por dos horas. ¿Se siente más calmado?
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