En un estudio publicado en el Journal of the American Medical Asociation (JAMA), se observaba cómo unas dosis ( que tenían que ser elevadas) de Omega 3 contribuían a mejorar capacidades cognitivas básicas como la memoria, la resolución de problemas, los conceptos numéricos iniciales y el lenguaje. En el 2005 la revista “Pediatrics” publicó el estudio Oxford Durham, realizado en el Reino Unido. En él se trató con Omega 3 a 116 niños con problemas de aprendizaje de mayor o menor importancia. Al cambo del tiempo, los niños mejoraron su capacidad para concentrarse , el aprendizaje, sus relaciones sociales y la impulsividad. En el 2007 el Psiquiatra norteamericano Paul J. Sorgi, aplicó 16,2 gramos de Omega 3 durante ocho semanas y comprobó que había una significativa mejoría en los niveles de inatención, hiperactividad, conducta opositora desafiante y trastorno de conducta
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