La realidad virtual nos rodea. En Facebook y YouTube ya se pueden ver vídeos en 360º y Google comercializa unas gafas de cartón adaptadas para vivir la inmersión usando tu móvil.
Si estás dispuesto a hacer una inversión mayor tienes varias opciones, las Oculus Rift, las HTC Vive o las Playstation VR te llevarán a un mundo virtual haciéndote incluso sentir desconcertado cuando te las quitas. Y es que, además del hecho de que esta tecnología todavía no es inalámbrica, la inmersión en un mundo completamente virtual supone un problema cuando nuestros sentidos perciben informaciones contradictorias: si ves que estás en una montaña rusa pero no sientes la inercia en las curvas -curiosamente- te mareas. La realidad aumentada (o realidad mixta, puesto que combina elementos reales y virtuales) no tiene este problema. Con unas Hololens ya puedes ver un mono comiendo pizza en tu sofá, justo al lado de tu gato real. O con el misterioso Magic Leap, en el que Google y Alibaba han invertido más de 1.300 millones de dólares, que promete en un futuro cercano más calidad y unas gafas más ligeras.
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